Milton Luna

Construir otro destino

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En 10 años, el correísmo concentró y acumuló un poder inmenso que derivó en autoritarismo, despilfarro y corrupción. Su enorme maquinaria de propaganda fue pieza clave en tal ejercicio.

Dentro de ella, cumplió un rol destacado el coro de algunos intelectuales, empresarios y líderes sociales, que cantaron al nuevo César. Escribieron y exclamaron loas al poder por dogmatismo, vanidad, o simplemente por dólares.

Pero el gigante no consolidó su poder debido a la creciente movilización social, que tuvo como fuentes inspiradoras, a núcleos de ciudadanos que desde la resistencia activa, y en condiciones precarias, superando el acoso y el miedo, brindaron información y análisis, que desmantelaban constantemente la versión oficial.

Si en estos 10 años creció un poder desde el Estado, también surgió un contra poder de la sociedad civil. Terminada la fase correísta, la sociedad debe aprender del esfuerzo surgido en sus entrañas. Valorar a aquellos comunicadores que siendo amedrentados con juicios y señales de agresión y muerte para sus familiares e hijos, siguieron adelante, y abrieron espacios alternativos, en las redes, para continuar con el periodismo de investigación, con el comentario valiente y la crítica al poder.

Destacar la labor de Plan V, 4 Pelagatos, Mil hojas, Focus, Fundamedios y otros. Así mismo reconocer la labor de comunicadores y radios que no callaron a pesar del constante acoso: Gonzalo Rosero, Diego Oquendo, Janet Hinostroza, Carmen Andrade, Miguel Rivadeneira. Enaltecer a esos cientos de dirigentes sociales e indígenas, defensores de la naturaleza y del agua, que enjuiciados por terrorismo y sabotaje, soportaron el acoso a sus territorios y hogares y a pesar de todo, mantuvieron su dignidad en alto.

Recordar el sacrificio de los estudiantes del Mejía, Montúfar y Central Técnico, cuya protesta fue criminalizada. Destacar la resistencia de los defensores de la Amazonía, los Yasunidos, y la de Ongs ambientalistas, que enfrentaron a un poder que con la fuerza y todo tipo de recursos abrió el camino a los grandes intereses mineros transnacionales.

Hay que hablar de las decenas de comunidades indígenas que no cayeron ni en la sumisión ni en el juego del Ministerio de Educación, y que, a pesar de las amenazas, no permitieron el cierre de sus escuelas e, incluso que desafiando al Estado, en algunos casos emblemáticos, las reabrieron. Relievar el gesto digno y heroico de la Comisión Cívica Anticorrupción, en especial del grupo de viejos-sabios, que nos dieron y dan una lección de valentía y civismo. Hay muchos nombres que por falta de espacio quedan fuera, su historia de sufrimiento y lucha, sana y eleva el espíritu de este Ecuador, que con su ejemplo, construirá otro destino.