12 de August de 2010 00:00

¿Confianza?

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Miguel Macías Carmigniani

El índice de confianza empresarial, que según una auditoría internacional alcanza un 93,2%, me parece exagerado.

Concuerdo con quienes sostienen que dicho porcentaje se debe fundamentalmente a la falta de un entorno más favorable, a causa de factores externos, como: una mejora en la crisis económica mundial, el alto precio del petróleo, la relación euro-dólar, etc. Existen varias razones para que un importante número de empresarios prefiera invertir en otros países; entre otras: a) Falta de seguridad jurídica. En el Ecuador, muy pocas personas confían en la administración de justicia y en la Función Legislativa. Este es un país donde las leyes y su aplicación se cambian según las circunstancias y los gobiernos. b) Falta de flexibilidad laboral. El prohibir la tercerización de ciertos servicios ha incrementado notablemente el número de desempleados. El pago del 15% de utilidades a los trabajadores ahuyenta a una gran cantidad de inversionistas. c) Falta de planificación y previsión en materia tributaria. Se esperan nuevas reformas en el transcurso de este año, lo cual causa gran inseguridad. Temo que un Gobierno fiscalista como este, terminará implementando un impuesto al patrimonio de las personas naturales, e incrementando el IVA, para aliviar la crisis económica que enfrenta; ojalá me equivoque. d) La desconfianza en nuestro sistema monetario, originada por declaraciones de varios funcionarios estatales que preferirían tener nuestra propia moneda para devaluarla tantas veces como lo consideren necesario, aunque creo que el Gobierno va a tener que mantener el dólar como nuestra moneda, por varios años más. e) La denuncia de tratados bilaterales de inversión con diversos países del mundo, lo cual alejará a los inversionistas extranjeros.

En esos tratados se establece que en caso de divergencias, estas deberán ser resueltas por tribunales arbitrales internacionales. La controversia que se define en estos arbitrajes no es contractual ni de índole comercial; lo que realmente se discute es que si el Gobierno receptor de la inversión ha actuado de acuerdo a normas de Derecho Internacional Público, como en el caso de expropiaciones.

Nuestra Constitución reconoce al arbitraje como un mecanismo alternativo de solución de conflictos, por lo que la opinión de que estos atentan contra nuestra soberanía no tiene fundamento.

Lo menos que puede exigir un inversionista extranjero que tiene divergencias con el Estado, es que estas sean resueltas por jueces imparciales, probos y especializados, lo cual lamentablemente en muchos países latinoamericanos es imposible de obtener.

El símil que al respecto planteó la Embajadora inglesa, de que en un partido de fútbol entre Ecuador y Colombia ninguno de los dos países aceptaría que el árbitro sea del país contrario, resulta elocuente.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)