Xavier Basantes

La confianza del consumidor y del empresario cae

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En diciembre del 2013 se registró el indicador más alto en cuanto a la confianza del consumidor, con un promedio de 49 puntos, según el reporte del Banco Central (ICC-BCE). Casi 20 meses más tarde, en agosto pasado, esta cifra ha bajado en 10 puntos, lo que demuestra que la desconfianza en el desempeño económico del país ha ido ganando terreno en el ciudadano de a pie.

Esa percepción pesimista también la tiene el sector corporativo y lo refleja el índice de Confianza Empresarial del BCE en los sectores de Industrias, Comercio, Servicios y, con mucho desconsuelo, en la Construcción, sobre todo, en los indicadores de empleo, ventas, inventarios y situación del negocio.

Pero no solo las encuestas reflejan que el consumidor dejó de ser ese actor económico clave en la época de ‘vacas gordas’. En agosto, por ejemplo, se registró una caída del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en un 5%, en comparación con igual mes del 2014. Además, la baja inflación en julio, agosto y septiembre pasados (-0,08%, – 0,001% y 0,26%, respectivamente), sostiene la hipótesis de que la demanda se está reduciendo en el país.

Los agentes económicos coinciden en que los hogares están ahora más preocupados por la situación del país y tratan de gastar lo menos posible. Un ejemplo de ello lo muestra el sector automotor, con una caída en ventas del 21,6%, entre enero y agosto de este año, en comparación con igual período del 2014.

El comportamiento en lo que va del segundo semestre contrasta con lo ocurrido en el primer semestre, cuando el consumidor sintió el efecto del alza de precios de las tarifas de transporte, alimentos, bebidas no alcohólicas, muebles y artículos del hogar.

El reporte “Veinte años de Opinión Pública Latinobarómetro 1995-2015” indica que en Ecuador, los problemas que más preocupan a los ciudadanos son el desempleo, el desempeño económico y la inflación. Hasta el FMI proyecta que el país decrecerá 0,6% este año y tendrá un leve aumento de 0,1% el 2016. Todo esto refleja que la revisión del ‘modelo económico’ del Gobierno es tarea inmediata.