Tharanga Yakupitiyage

Combatir contaminación oceánica

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IPS

La salud de los océanos no hace más que empeorar y es necesario revertir el deterioro, coincidieron los delegados en la apertura de la Conferencia sobre los Océanos en Nueva York.

Alrededor de 5 000 representantes de gobiernos, de la sociedad civil y del sector privado de una amplia variedad de países están reunidos en la ONU (Organización de las Naciones Unidas) con motivo del primer encuentro de alto nivel sobre los océanos, que se realiza del 5 al 9 de este mes, y que busca impulsar acciones para mejorar la situación de esas vastas extensiones vitales de agua.

“La salud de nuestros océanos y mares está estrechamente vinculada a la salud de nuestro planeta y a toda la vida en la Tierra”, subrayó el secretario general de la ONU, António Guterres, frente al plenario de la Asamblea General.

Pero los océanos están en riesgo por culpa de las actividades humanas. “Estamos aquí en representación de la humanidad para restablecer la sostenibilidad, el equilibrio y el respeto por nuestra relación con nuestra madre primigenia, la fuente de toda la vida, los océanos”, remarcó el presidente de la 71 sesión de la Asamblea General, Peter Thomson. “Es hora de que corrijamos nuestros errores”, sentenció. Entre los asuntos más acuciantes que tratará la conferencia se destaca la contaminación marina, gran parte de la cual es por los plásticos.
Más de cinco billones (millón de millones) de plásticos, más de 260 000 toneladas, flotan actualmente en nuestros océanos, una masa que podría estar subestimada, y más de 80% de esos desperdicios proceden de la tierra.

Las corrientes oceánicas hacen que la basura se acumule en lo que se conoce como “islas de basura”, que existen virtualmente en todos los océanos. La más grande de estas tiene nombre propio, la Gran Mancha de Basura del Pacífico, ubicada entre Hawai y California y se estima que tiene un millón de kilómetros cuadrados. La Gran Mancha es responsable de la pila de basura que bañó las costas de la que fuera la prístina isla de Henderson, en el sur del océano Pacífico. Un estudio concluyó que ese lugar declarado patrimonio mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) está cubierto por 38 millones de detritos, el lugar con mayor densidad de contaminación del mundo. Los investigadores encontraron redes de pesca descartadas, soldaditos de juguete y cascos. No hay excusas para que la humanidad vuelque el equivalente a un gran camión de basura de plástico al océano por minuto y cada día. Soltamos una plaga plástica al océano que corrompe la naturaleza de muchas maneras trágicas”, subrayó Thomson. El plástico que se vuelca al océano no queda flotando de forma inocua, sino que tiene consecuencias reales a largo plazo sobre la salud animal y humana.