Enfoque internacional

Condena de la SIP

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11 de May de 2013 00:03

La Sociedad Interamericana de Prensa condenó ayer el asesinato en Caracas del periodista deportivo Johnny González, quien trabajaba para un diario deportivo y fue emboscado prácticamente a pocos metros de las puertas de su sitio de labores, en circunstancias que la Policía a estas alturas no ha logrado desentrañar, lo cual no es nada raro en Venezuela donde los asesinatos de los reporteros permanecen impunes.

El comunicado de la SIP denuncia que, "el periodista fue interceptado el viernes en la madrugada por hombres que se desplazaban en una motocicleta y en un automóvil, y que al parecer intentaban robarle su vehículo. Los asaltantes le dispararon en tres ocasiones".

Ojalá en esta oportunidad el Cicpc deje la desidia que lo caracteriza en estos últimos años y se dedique a investigar este crimen imperdonable. De allí que este llamado internacional lanzado por la Sociedad Interamericana de Prensa tenga tanta importancia para que la investigación no caiga en el olvido. La SIP, según un cable de la AP, "instó a las autoridades a investigar los hechos para conocer los móviles y deslindar responsabilidades".

De acuerdo con el comunicado oficial, Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, "pidió a las autoridades emprender una investigación inmediata para conocer las razones del asesinato y evitar que quede impune".

No sólo los periodistas venezolanos son víctimas de la violencia, de torturas y desapariciones. En estos últimos años se ha desatado una verdadera epidemia de asesinatos de periodistas en América Latina. Países como México, Perú, Guatemala, El Salvador, Colombia no escapan a la aterradora realidad que tiene como objetivo principal intimidar a la prensa y a los dueños de los medios.

Si bien en Colombia y México el narcotráfico es la gran fuente de violencia contra los periodistas, en Venezuela ocurre lo contrario: el principal instigador de las agresiones, palizas, asaltos por bandas armadas a las fuentes de trabajo son el Gobierno y sus seguidores.

No está de más recordar que por las propias características de su labor los profesionales de la prensa salen de sus puestos de trabajo tarde en la noche, lo que constituye una amenaza más a su integridad personal. Ayer una compañera de trabajo de El Nacional fue asaltada, despojada de su teléfono y luego los hampones intentaron balearla. No es un hecho aislado: sólo en Caracas durante el mes de abril hubo 480 muertes violentas.

Es muy oportuno que la SIP recuerde la Declaración de Chapultepec, que establece: "El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa" y "deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad".