Jorge Gallardo

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18 de December de 2011 00:01

El documento publicado por la OECD sobre la desigualdad en el ingreso, identifica las fuerzas potenciales que están detrás de esta realidad, revisa sus cambios a través del tiempo y su impacto relativo en la desigualdad. Específicamente, explora el papel que juega la globalización y el cambio tecnológico; las reformas regulatorias en los mercados de trabajo y de productos; cambios en la estructura de los hogares; y, cambios en el marco impositivo y de transferencias. Se concluye el trabajo examinando alternativas de política que podrían aplicarse para enfrentar esta realidad. Con relación a la globalización, muchos sectores la hacen responsable de la creciente desigualdad en los ingresos. Sin embargo, las conclusiones de algunos estudios empíricos realizados sobre el rol que la globalización tiene en el crecimiento de la desigualdad no son coincidentes. Lo que es evidente es que las ganancias de productividad debido a la globalización benefician a los trabajadores con mejores habilidades. Los cambios en la tecnología de información y comunicación son considerados como factores importantes en la creciente desigualdad, y la razón una vez más es que los más educados y preparados son los beneficiarios directos de la revolución tecnológica. Así mismo, cambios en las regulaciones e instituciones y en los sistemas de transferencias tienen un impacto directo en la desigualdad. Finalmente, el envejecimiento de la población y el cambio en la estructura de las familias con una sola cabeza de hogar tienen incidencia en los niveles y diferencias en los ingresos. A pesar de haber señalado a los posibles factores que inciden en la desigualdad de los ingresos, el estudio de la OECD mantiene que la evidencia empírica determina que la identificación de las causas no está determinada debido a la falta de definiciones precisas y conceptos que se utilizan en los diferentes estudios. Al final el reporte da un mensaje claro de que no hay nada inevitable acerca del crecimiento de la desigualdad. La globalización y los cambios tecnológicos ofrecen oportunidades pero también retos que deben ser enfrentados con políticas bien focalizadas. Las reformas regulatorias con funcionamiento eficiente y la transparencia de los mercados para estimular el empleo y reducir la desigualdad. Las políticas laborales y sociales para que sean efectivas deben tomar en consideración el cambio en la estructura familiar. Políticas inclusivas de crecimiento en la actual coyuntura son necesarias. En conclusión, cualquier estrategia para reducir la brecha entre ricos y pobres debe asentarse en 3 pilares: Inversión intensiva en capital humano, promoción inclusiva de empleo y políticas redistributivas con un sistema impositivo y de transferencias bien diseñado.