Oswaldo Jarrín R.

Conciencia de defensa

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24 de May de 2011 00:02

Con claridad de pensamiento y actitud positiva para una vida en armonía, aplicada por extensión a los Estados en el sistema internacional, el papa Paulo VI manifestó en la Asamblea de la ONU de 1982, que "la paz no se construye solo a través de la política y el equilibrio de fuerzas e intereses, se construye con el espíritu, las ideas y las obras de paz".

El gran poder de persuasión de sus palabras radica en reconocer y al mismo tiempo conciliar las tradicionalmente disímiles teorías del realismo y el idealismo en las relaciones internacionales, orientándolas hacia la máxima aspiración humana de preservación de la paz, sin entrar en el campo de las utopías.

Según se puede interpretar, la política internacional en su dirección suprema asocia a la diplomacia con la defensa, para lograr un equilibrio del cual dependa la construcción y fortalecimiento de una paz basada en el respeto mutuo. Que estimule una cooperación de seguridad y desarrollo crecientes, que no se vea debilitada por el ineludible efecto de la disuasión creíble que debe ser alcanzada y mantenida mediante el equilibrio de fuerzas.

Al menos ese parecía ser el propósito de la decisión gubernamental para fortalecer la capacidad operacional de nuestras FF.AA., pero que en la implementación a responsabilidad de las instituciones parece desvanecerse, hasta llegar a la incoherencia.

Para construir la paz, Paulo VI pone énfasis en el espíritu y esa posición conciliatoria, conciencia nacional de defensa del país, sin detrimento del desarme de las conciencias, como actitud, según fue la propuesta de nuestro insigne diplomático Luis Bossano.

No hay espacio para festejar el fin del día del civismo despectivamente calificado como el 27 F, quedan descolgados los estrafalarios cambios que eliminan: el servicio militar, la instrucción militar estudiantil, los ejercicios militares de reservas, el Cosena, los abanderados , las marchas militares, las bandas de guerra...

Promover celebraciones que tengan que ver con sublevaciones, pasantías en campamentos de guerrilleros infiltrados, congresos revolucionarios como el de la Coordinadora Continental Bolivariana en la Casa de la Cultura y desfiles nudistas, minimizando las celebraciones cívicas y todo lo que suene a un mal interpretado corporativismo militar, es desarmar la conciencia de defensa. Es abandonar una educación en auténticos valores con conceptos de unidad, respeto a nuestra historia, con plena vigencia de la justicia, moderación y prudencia.

Las ideas y obras de paz, de Paulo VI, no pueden ir por la división social provocada por dominación ideológica y novelera.