Abelardo Pachano

Concentración tributaria

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7 de June de 2013 00:02

A propósito del cambio de la Matriz Productiva que promociona el Gobierno para reducir la enorme dependencia de la sociedad en el comportamiento del petróleo, diversificar el financiamiento de la balanza de pagos a fin de volverla menos vulnerable y conseguir un mayor involucramiento de otras actividades en el destino de las próximas generaciones, miré unos datos del comportamiento de los diversos impuestos que se cobran en el país para apreciar la distribución de la carga pública o si se quiere decir de otra forma apreciar el aporte de los distintos cantones, de las principales actividades y, ver, si de ahí se extrae alguna conclusión sugerente.

En el año 2009, el Estado recaudó un poco más de 6 500 millones de dólares. Entre Quito y Guayaquil se distribuyó el 86% de todo ese valor. Para el año 2012, luego de todas las reformas introducidas, las recolecciones subieron a 10 300 millones, pero la participación no cambió: las dos ciudades más grandes continuaron manteniendo ese peso hegemónico. En ese lapso Cuenca cae del 5% al 4%, mientras Sangolquí y Ambato se mantienen en el cuarto y quinto lugares. Entre estos cinco cantones se obtiene el 93% de las rentas. El resto, es decir apenas el 7% lo entrega más de 200 cantones. En cuatro años el país no varió su contribución geográfica. ¿Será posible conseguirla con los incentivos tributarios contenidos en la ley que promociona la producción? ¿Habrá nuevos incentivos? Al mirar por actividades, la distribución de la carga en proporción al valor que cada uno aporta al PIB, las diferencias también son notables: el comercio entrega, según los datos que corresponden al 2012, el 32% de lo que produce y se refleja en su PIB particular. La industria manufacturera lo hace con el 21%, mientras la construcción apenas si registra una carga del 4%. La agricultura lo hace con el 2% y la pesca lleva un aporte del 11%. El mayor peso lo tiene la intermediación financiera cuya carga llegó al 75% y representa la más alta del análisis intersectorial. ¿Hay alguna política que indique la intencionalidad de estas enormes diferencias? ¿El cambio de matriz cómo incidirá? El IVA sigue marcando el ritmo de las recaudaciones con un peso cercano al 50% de todos los tributos. El Impuesto a la Renta con el 30% le sigue en importancia y emerge como el tercer rubro el famoso ISD, impuesto a la salida de divisas, que ya es el 10% de la recaudación total. Los demás suman el 10% restante.

A todo esto se suma la reducida participación de contribuyentes y el enorme número de ciudadanos que no aportan al funcionamiento del Estado. Al sistema le falta sencillez, equidad y generalidad.