Nicanor V. Fabara Núñez

Concejo Municipal de Quito

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Una vez pasado el período de elecciones podemos regresar a emitir criterios sobre nuestra ciudad, sin la incidencia eleccionaria, sino con el alto interés de que el desarrollo de Quito sea cada vez más técnico y eficiente.

Hace muchos años, al Concejo Capitalino iban quiteños de renombre y que por su afán de servicios eran invitados por el Alcalde a colaborar con él y la ciudad. Luego los concejales fueron elegidos por representación de partidos políticos.

Esta decisión le ha traído momentos muy duros al Concejo Municipal; debiendo también reconocer que en el período del señor Rodrigo Paz Delgado se hizo un notable esfuerzo por mejorar y ordenar la administración municipal; a tal punto que el Ing. León Febres Cordero, para asumir la Alcaldía de Guayaquil, le solicitó asesoría administrativa al señor Paz, Alcalde en funciones.

Desde aquella época a esta parte, nuestra Alcaldía no ha tenido un caminar ordenado y planificado. Si a esta falta de planificación profesional, llena de malas experiencias le añadimos los enormes intereses políticos y los afanes de lucimiento de jóvenes profesionales en puestos claves de los departamentos de planificación respectivos; vemos como los errores son muy frecuentes y obviamente, los aciertos y respetos ciudadanos están muy lejos de los que merecen una ciudad como Quito, Patrimonio de la Humanidad.

La Alcaldía del General Moncayo tras una meritoria gestión en este tema, logró eliminar las ventas ambulantes del Centro Histórico; hoy están permitidas a toda orquesta. La Plaza de la Independencia es el escenario de toda clase de manifestaciones; quitándole el sello de ser el eje majestuoso y representativo de nuestra Ciudad y de todo el país.

Vemos como la ciudad se ha transformado en un conjunto de construcciones de todo tipo y toda altura, sin orden y sin respeto a las inclinaciones ya adquiridas por años por los diferentes sectores; sin respeto al entorno y la natural vocación que va adquiriendo una ciudad seriamente planificada. El entorno no importa, el sector residencial tampoco.

Una rápida mirada al desorden urbano y llegamos a la conclusión de que el futuro de la ciudad no es nada positivo. Basta recordar que las autoridades municipales señalan que aproximadamente el 70% de las construcciones en Quito se realizan sin los permisos municipales respectivos. En otras palabras: la ciudad no tiene control ni planificación que respete su desarrollo y crecimiento.

Todo esto es consecuencia del mal criterio político de quienes llegan al Concejo Municipal en representación de partidos políticos; se ven obligados a responder a los criterios e intereses políticos, para cumplir sus funciones, se llenan de asesores de dudosa experiencia municipal y más aún de ninguna experiencia de planificación urbana.