César Montúfar

El comunicado del Cordicom

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 42
Triste 1
Indiferente 3
Sorprendido 6
Contento 0
21 de julio de 2014 00:05

Cada vez, con menor pudor, se manifiesta en nuestro país el reino de censura que, desde el inicio, se intentó instaurar con la Ley de Comunicación. Cuando la debatíamos en el período legislativo anterior, y se mencionaban sus peligros, jamás nos imaginamos los excesos a los que se llegaría con su aplicación. A más de un año de su entrada en vigencia, hoy podemos decir que la ley se queda corta frente a la forma como la nueva burocracia que creó la viene ejecutando. Su aplicación está llegando a tales extremos que, aunque resulte extraño, la ley hoy nos parece benévola. Es este un caso paradigmático de cómo una burocracia hace méritos para consolidar su posición a costa de desarrollar la versión más coercitiva del tema a su cargo.

Podría dar varios ejemplos de aquello pero me voy a concentrar en el último comunicado del Cordicom en que se advierte a los medios sobre su tratamiento informativo del Código Monetario. No dudo que en el Museo de la Memoria que algún día habrá de crearse para dejar testimonio de las exuberancias de esta seudorrevolución, este comunicado tendrá su lugar. En él se menciona que “de forma prevalente circulan expresiones que, sin la debida contrastación, contextualización y rigurosidad, han generado opiniones débilmente fundamentadas”.

El Cordicom, al parecer, ha desarrollado un mecanismo para medir la fortaleza o debilidad de las opiniones. Habría según este Consejo, opiniones débil o fuertemente fundamentadas y otras que, posiblemente, se clasificarán en un nivel intermedio. Además, al Cordicom le preocupa que estas opiniones “ocasionen inquietudes injustificadas en los depositantes y otros actores… así como en la sociedad en general”, por lo cual podemos entender que esta institución también tiene la función y el don de medir los niveles de inquietud ciudadana, logro que rompería todos los parámetros de la sociología y la psicología social contemporáneas. Pero el comunicado no se queda ahí. Concluye sentenciando que esta “práctica contraría las normas básicas de la ética periodística y no contribuye en nada al debate y entendimiento de la referida propuesta”. El Consejo, así, se arroga la potestad de determinar lo ético y no ético en la comunicación y de establecer qué contribuye al debate público sobre una ley que trata la Asamblea.

La Ley de Comunicación, en su artículo 49, no otorga al Cordicom la facultad de hacer recomendaciones o de realizar advertencias a los medios. La ley tampoco le autoriza a analizar sus contenidos o, peor, medir la fortaleza de sus argumentos, los niveles de inquietud social que generan, la calidad del debate público o la ética periodística. Este comunicado no tiene sustento legal. Su intención simplemente es recordarnos sobre la existencia de un delito penal: el pánico financiero, artículo 316 del COIP. Una cosa de locos: una institución supuestamente encargada de velar por nuestros derechos, actuando como brazo de la propaganda oficial sobre un determinado tema, y convocando al miedo para que no se opine ni se informe sobre el mismo.