Susana Cordero de Espinosa

Como pedrada en ojo tuerto

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El domingo 16 de agosto próximo pasado, CartónPiedra, suplemento cultural de El Telégrafo, publicó una importante entrevista a Frederic Martel, conocido periodista, sociólogo y filósofo francés. Sus conceptos sobre la democracia, la política, Internet y la globalización merecen mucho más que una lectura. Subrayé algunas de sus opiniones. Vaya al entrevistador mi felicitación por este trabajo en el que, contra toda posible ligereza, luce una digna objetividad. Las repito, entrecomilladas.

“Trabajo sobre los movimientos sociales porque pienso que hoy, del mismo modo en que no hay un Internet único, tampoco hay una izquierda única. Son diversas, múltiples, complejas; en particular lo son en América Latina, por eso esta región me interesa tanto”.

“La economía de mercado, que es buena en sí misma, necesita regulación para evitar las posiciones dominantes, para evitar el control por los grupos de presión. La idea según la cual una economía puede ser regida por un Estado es una idea muerta”.

“Pienso como francés: la Revolución Francesa es antes que todo el reconocimiento de la propiedad privada. Sin propiedad no hay libertad de expresión, no hay democracia. Por supuesto que hay bienes públicos, comunes; el caso de la educación, del medio ambiente, de la salud, que no funcionan a manos del mercado, tampoco en EE UU, donde hay un gran sector sin meta lucrativa y muchas subvenciones políticas para teatro, cine, etc.”.

“Pienso que nadie ni el más inteligente, puede mantenerse en el poder demasiado tiempo. Hay que aceptar la crítica, la oposición, la libertad de prensa. Porque si no se reflexiona sobre lo que se está haciendo, aunque esté bien… Admiro a Lula por no seguir en el poder; a Mandela, porque un día dijo que en Sudáfrica se necesitaba un nuevo presidente. Nadie debe eternizarse en el poder. Esa es la tragedia de Cuba que fue un modelo en 1959 y hoy es sin duda el peor ejemplo del mundo. Es un régimen que se convirtió en aquello de lo que renegaba al nacer”…

Internet “no es bueno o malo en sí; hay que ser prudente con las visiones morales sobre ella. Es como el agua y la electricidad: no se las puede pensar desde juicios de valor; dependen de lo que nosotros, ustedes, tú, yo, hagamos con la red”. “La democracia, gracias a Internet, es el empoderamiento de la gente y pasa mucho más por Internet, que permite dialogar, [experimentar] formas de democracia directa, formas de intercambio; todo esto hay que escucharlo. Por eso opino que, en política, la alternancia es la definición de la democracia”.

Temas esenciales que iluminan nuestro acontecer, vistos por un sociólogo y escritor inagotablemente curioso, viajero e investigador: algunos de sus libros indispensables para entender y entendernos son ‘Cultura Mainstream, la cultura que gusta a todo el mundo… en todo el mundo’, traducido a doce idiomas. ‘Global Gay’, investigación sin precedentes alrededor del mundo sobre la cuestión gay. ‘Smart’, investigación sobre el terreno que ilumina los rostros dispersos de la revolución digital.