Fernando Larenas

El ‘community manager’

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 12
Contento 18

Medellín, 2 de diciembre de 1993, cae acribillado Pablo Escobar. La noticia fue transmitida a los pocos minutos de ocurrida por una importante radioemisora de ese país. La que difundió la primicia sacó a su competencia un poco menos de un minuto de diferencia. Roma, 9 de mayo de 1978, tras 55 días de secuestro, fue encontrado muerto a tiros dentro de un automóvil el más importante político italiano: Aldo Moro. La agencia de noticias que informó primero reconoció después que el periodista de turno, tras conocer los detalles iniciales se la jugó y, sin confirmar, anunció al mundo que se trataba de Moro.

En relación a este último episodio, una agencia anglosajona de noticias se mantuvo sin informar por alrededor de una hora hasta que la policía confirmó que se trataba del dirigente de la Democracia Cristiana y ex primer ministro que poco antes de su secuestro había llegado a un acuerdo con el Partido Comunista para poner fin al terrorismo de las Brigadas Rojas. Con estos ejemplos se puede constatar que esa desesperación por informar primero no es nueva; eso en parte justifica que los medios de comunicación dependan de un ‘community manager’ (CM). ¿Se puede relacionar esto con lo que ocurre en la actualidad en las redes sociales y en medio de una apremio por las noticias 24/7? (24 horas y siete días).

Todos sabemos que los periódicos tienen horas de cierre, al igual que los noticieros de radio y de televisión. Al contrario, las redes sociales permanecen abiertas día y noche. Los usuarios de la Internet y de los denominados teléfonos inteligentes no se apagan nunca y por eso es tan importante que los CM satisfagan al público 24/7 con toda la diversidad de noticias.

La gran diferencia entre los primeros ejemplos y el papel del CM es que ahora los errores están más expuestos y que no solo provienen de las redes administradas por los medios tradicionales en sus versiones digitales, también entran aquí las entidades públicas o privadas que se promocionan a través de sus CM, que no necesariamente son periodistas. Un mensaje racista, misógino, xenófobo es detectado al instante. Los políticos también recurren a las redes a través de un CM para opinar sobre cualquier tema de interés público, aunque no aporten nada.

Resulta muy difícil olvidar mensajes tan chabacanos como el CM que saludaba al “heroico combatiente del 24 de mayo en las faldas del Pichincha, Simón Bolívar”. Imposible olvidar tanta cursilería de algunas asambleístas que al ver las reacciones en las redes prefieren acusar al CM por los errores cometidos y no asumir su responsabilidad por no haber estudiado un poco de historia. Acusar al mensajero es tan antiguo, por eso mi defensa al CM que se la juega, pero que tome nota del ejemplo ya que es mejor demorar un poco pero mantener la tan anhelada credibilidad.