Fernando Larenas

Si el comandante hubiese escuchado

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12 de March de 2013 00:01

En realidad, lo que dijo la presidenta Dilma Rousseff a su arribo a Brasilia, poco después de participar en el velorio de Hugo Chávez, no es nada nuevo, lo dijeron periodistas brasileños, también lo escribió la revista Veja en un reportaje especial.

Según la Mandataria fue un grave error que el ex Mandatario se haya tratado el cáncer en La Habana y no en Sao Paulo, como alguna vez le ofreció el ex presidente Lula da Silva, quien fue tratado con éxito por los médicos brasileños del prestigioso hospital Sirio-Libanés, que cuenta con un servicio oncológico entre los mejores del mundo.

Tanto Lula da Silva como Dilma Rousseff sugirieron a Chávez que se interne, pero el político venezolano prefirió la discreción de Cuba o el hermetismo que existe en el país caribeño sobre toda clase de información, que contrasta con lo que ocurre en Brasil, donde la información pública no tiene restricciones.

Rousseff y su predecesor Lula da Silva, fueron tratados exitosamente y lograron que se controlen todos los tumores malignos en el 2010 y en el 2011, respectivamente. En el 2011, la Presidenta habló telefónicamente con Hugo Chávez a quien sugirió que visite el Sirio-Libanés y poco después, el ahora presidente Nicolás Maduro, trató ese tema con Lula en Sao Paulo.

En medio de esto surge un personaje, el doctor Paulo Hoff, quien es el director de Oncología del Hospital Sirio-Libanés. Tiene 44 años de edad y es reconocido como uno de los mejores oncólogos del mundo.

Especializado en Estados Unidos, donde trabajó durante una década, Hoff es también el vocero oficial del hospital. Entre las obligaciones que tiene un vocero o portavoz está la de dar a conocer, con el más alto rigor científico, la situación de los pacientes, especialmente de los que son funcionarios públicos. Así fue durante la enfermedad del ex vicepresidente José Alencar o del ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo.

Hace unos seis meses, la revista Veja informó sobre las exigencias de Chávez para ser atendido en la prestigiosa entidad hospitalaria. Entre las inaceptables exigencias estaba la de intervenir dos pisos del establecimiento para que nadie más pueda ocupar ninguna de las habitaciones y que, además, sea su guardia de seguridad la que controle el ingreso y egreso de personas al edificio localizado en una zona central de Sao Paulo.

Era obvio que las autoridades brasileñas no podían aceptar semejantes condiciones y por eso el comandante prefirió ir a Cuba, donde la información es sumamente restringida. Una decisión lamentable que marcó el destino de uno de los personajes más controvertidos de América.

Parece que el comandante no valoró el nivel actual de la medicina en Cuba que, a criterio de científicos, tiene buenos programas de medicina preventiva, pero en materia curativa está desfasado de la tecnología moderna. Fueron cuatro intervenciones quirúrgicas manejadas bajo el más absoluto secretismo.