Enrique Echeverría

Mártires absurdos

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Es complicado entender la estructura mental de los fundamentalistas del grupo Isis, calificados como terroristas y que pretenden formar un Estado con territorio propio a coste de Iraq, Siria y vecinos. Algunos de ellos son tan peligrosos como aquel o aquellos que no trepidaron en cercenar el cuello de los periodistas James Foley y Steven Sofloff, filmando el hecho sangriento y difundiéndolo por TV.

Se los entiende a la luz de investigaciones y publicaciones como la que sustenta esta nota, realizada por Kevin Paraino y publicada en la revista Internacional News Week, en abril del 2008, bajo el título: “Destino: el martirio”.

Y es que muchos de ellos se preparan para morir como mártires, colocándose en su cuerpo una carga de dinamita que la explota en lugares donde se puede causar grande daño.

Un ejemplo es el libio Abd Al-Salam Bin- Ali, de 20 años de edad, residente de la ciudad de Darnah, graduado en Ciencias Agrícolas, pero sin encontrar trabajo.

Ser soltero, entre ellos, constituye menoscabo, pero no procede el matrimonio, sino tiene un ingreso económico estable.

Con ocasión de la guerra de Iraq, soldados estadounidenses ocuparon el cuartel insurgente en Sinjar. Allí encontraron amplia información: habían acudido 606 militantes, de los cuales 19% provenía de Libia. Mantienen odio profundo para quienes ocuparon el territorio y, en particular, para Italia, cuyos soldados habían cometido excesos repudiables en la población de Darnah, en la época de Mussolini. También contra USA.

El Alcalde dijo a Paraino, respecto al número de mártires que habían salido de esa ciudad hacia Iraq: “Es malo para la política, pero no es malo que los musulmanes cumplan con su deber. EE.UU. dijo que esta guerra es por la libertad, y no lo es… No puedo impedirles que vayan. Lo que nos enseñó el Corán es la yihad”. (Corán: libro sagrado del Islam).

Relatando la intervención de otro joven llamado Asharaf, de familia más bien acomodada, el administrador de la mezquita Anuri al-Hasadi expresó que los ausentes dejan su ciudad por seis meses y hasta dos años. “Luego están los que se presentan voluntarios para misiones suicidas”.

Había causado profunda huella la película norteamericana ‘El león del desierto’, con el actor Anthony Quinn. La información diaria la reciben de la televisión difundida por Al-Jazeera, en la que hay constante resistencia al mundo occidental, en particular a los Estados Unidos de América por sus dos intervenciones en Iraq.

Muchos aspiran a ser la reencarnación del “león del desierto”, aquel de la película, quien se llamó Omar Al-Mukhtar, figura reverenciada, pues por 20 años acosó a las fuerzas italianas con guerrillas, hasta que los italianos lo capturaron en 1931.

“Mártires” suicidas creen que, a su muerte, irán directamente al reino de Alá, Dios de los musulmanes.