Carlos Jaramillo

Supervía Quito-Guayaquil

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 60
Triste 5
Indiferente 2
Sorprendido 0
Contento 2

El 4 del presente mes fue habilitada, ya en su totalidad, la ampliación de la vía Pifo-Papallacta, de 36 kilómetros de longitud, que facilita la conexión de la capital de la República con las provincias del nororiente; su costo ascendió a 55 millones de dólares y fue realizada en 42 meses (con varios retrasos) por una firma china. Al día siguiente se inauguró el anillo vial de Quevedo, de 26 kilómetros y costo de 180 millones de dólares.

Estas obras forman parte de la red vial del país, que constituye uno de los logros del actual Gobierno, aunque se ha criticado en forma reiterada que varios contratos han sido adjudicados “a dedo”, sin cumplir todas las formalidades que establecen las leyes correspondientes, sino bajo la salvedad de declaraciones de emergencia, de dudosa validez.

Con esta oportunidad cabe reiterar la pregunta ¿qué pasa con la principal arteria vial del país, entre las dos mayores ciudades, Quito y Guayaquil, que incorpora a otras cuantas ciudades y poblaciones y extensas y exuberantes zonas agrícola? ¿Por qué no se ha dado la atención que merece, pese a que se han efectuado varios estudios de factibilidad desde hace algún tiempo y se han formulado diversos ofrecimientos?

Luego de que por algunos años se utilizó el camino de herradura, con algunas mejoras, que pasa por Chiriboga y San Juan y llega a Chillogallo, al sur oeste de la capital, que sólo permitía el tránsito de vehículos en cada dirección a determinadas horas, en 1963 entró en servicio la carretera Quito-Alóag-Santo Domingo, por la que actualmente circulan decenas de miles de vehículos livianos y pesados, con el inconveniente de que, con frecuencia, se interrumpe por deslaves en la zona montañosa. Esta arteria fue concesionada a la Compañía Constructora Hidalgo-Hidalgo, que mejoró y amplió a cuatro carriles el tramo Alóag-Tandapi, en el que, aunque faltan dos túneles, se facilita notablemente el intenso flujo vehicular.

El actual Gobierno anunció hace algún tiempo que construiría diez “super autopistas” o “mega autovías” con inversión de 5.000 millones de dólares, entre ellas la Quito-Santo Domingo-Quevedo-Guayaquil, que sería proyecto piloto, con ocho o diez carriles, accesos funcionales, etc., pero, tan sólo se han construido anillos de circunvalación o “by pass” en Quevedo, Babahoyo y Yaguachi.

Inclusive, durante el Gobierno de Sociedad Patriótica se informó que, gracias a la visita a Quito del entonces presidente brasilero Lula da Silva, se había obtenido un crédito de 360 millones de dólares del Banco de Desarrollo de ese país, para una autopista Quito-Guayaquil, por un trazado diferente y se creó una corporación para que impulse y supervise esa obra, pero, así mismo, todo quedó en nada por el cambio del Régimen.

Lo cierto es que el proyecto vial más importante y prioritario del país continúa en veremos…