Jorge León

Saber representar: Tabacchi, Correa

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Nunca pensé escribir que Doménica Tabacchi logró representar a la mayoría de demócratas y no R. Correa. Por coherencia hay que reconocerlo.

La concejala en su discurso a Mujica ve su solidaridad, simplicidad y búsqueda de justicia social sin ajusticiamiento popular. Correa ve ahí una flecha contra él y que alguien de la condición social de Tabacchi no puede dar lecciones de justicia social; y, define un tipo ideal de quien representa a los guayaquileños; alguien de ojos verdes, blanca, “con apellido extranjero” no puede ser. Resulta una representación política casi genética y racista. Tampoco él podría representar a los guayaquileños; tiene ojos verdes, un porte y color que no son comunes, y aunque él insiste en que su familia fue de clase media con carencias económicas, originalmente tampoco fue pobre.

Hay ricos, aristócratas o burgueses de origen, “extranjeros” (¿quién no lo es?) que se comprometen con los sectores populares o causas contestatarias y los representan. La disputa política debería sustentarse en ideas no en una cuestión de condición social o física. Y conviene desterrar los adulos al pueblo denigrando al contendor con lo que sea, origen, etnia o físico; Bucaram condenaba a Borja diciendo que este nació en cuna de lino y era noble, mientras él era del pueblo, así pretendía saber lo que convenía al pueblo, pero así devaluó la política.

En política, el voto es la base principal para obtener representación, pero se puede mantenerla o no con los actos. Si estos son legítimos dan reconocimiento y logran representar a la gente. AP incorporó en su lista a futbolistas para que aporten votos, pero ahora ¿su silencio, su no actuación pública, qué representan políticamente? ¿Nos representan?

En este caso de Tabacchi, una mayoría puede haberse identificado con los argumentos –ideas al fin- expresados sin beligerancia, señalando que su discurso fue pensado en Mujica, no en Correa. En contraste, quedará de triste ejemplo, saldrá una y otra vez en el futuro, la sarcástica expresión e irónica sonrisa -burla y desprecio al contendor- de Correa describiendo a Tabacchi. ¿Por qué este desprecio y no debatir ideas como corresponde? También, otra vez se ensaña con una mujer. Además de hacer discursos de defensa de la mujer hay que saber encarnar la causa. ¿Por qué sentirse perseguido y reaccionar cuando no cabe, en un evento con otros gobernantes? Habría podido esperar al menos no estar de anfitrión y posponer las disputas internas. ¿Ser Presidente permite no controlarse? Proyectar las disputas internas a lo internacional no solo le devalúa a él, sino al Ecuador.

Saber representar es algo mágico, lo que el voto acuerda puede deshacerse con los actos inapropiados, crean así deslegitimación. En política, en esta dinámica de una escena del teatro público, cada gesto puede contar y adquirir un sentido que no se espera, cuando menos se espera.