Marco Arauz

Correa, retrato de un valiente

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El refrán es tan manido como cierto: si quieres conocer a alguien, dale poder. Pero es más cierto y menos sabido que, si uno quiere conocer a fondo a alguien, debe quitarle poder.

Mientras la economía hace agua por los delirios de unos y la indecisión de otros, asistimos a un duelo de poder a poder -en época mundialista el término es aceptable- que completa los cuadros de la vertiginosa película que muchos, como espectadores y/o beneficiarios, se negaron a ver.

¿Cómo es posible que hayamos salido del mayor ‘boom’ petrolero con cientos de megaobras costosísimas e inútiles y con una deuda inmanejable? ¿Cómo es posible que pese a ese gasto no se haya cambiado la matriz energética y que, prácticamente, no se haya dado un paso en el modelo de producción?

Por miedo, por comodidad y a veces por convicción, lo dejamos todo en manos del gran iluminado. Ante el desprestigio de los partidos y frente a la inestabilidad política, el Ecuador se encontró con alguien dispuesto a cumplir un papel mesiánico con mano dura y revanchismo. El resto fue gastar, endeudarse, concentrar el poder y callar a la disidencia.

Hoy, el profeta muestra de qué material está hecho. Conocido por sus bravatas y por sus arrestos para atacar, dispuesto a defender su honor y su nombre incluso en la calle, no se atrevió a presentarse para responder ante una investigación de la justicia -la misma a la que él le metió la mano- por el secuestro del exasambleísta Fernando Balda.

Lucio Gutiérrez renunció a su asilo y regresó a una cárcel común para responder por supuesto atentado a la seguridad del Estado. Fabián Alarcón enfrentó desde la Cárcel 4 una acusación por la supuesta contratación ilegal de personal en el Parlamento cuando lo presidía. Gustavo Noboa guardó arresto domiciliario por estar supuestamente implicado en un presunto perjuicio al Estado en la renegociación de la deuda externa.

Ya se sabe que los predestinados creen que esos procedimientos son solo para personas comunes y corrientes. ¿Pero qué habría hecho alguien como José Mujica en el caso improbable de haber sido citado por la justicia?

Para el ex innombrable, es más conveniente declararse perseguido político e incluso decirle al mundo que el hecho de haberle retirado la guardia personal a costa del erario nacional, después de gozar de ella un año alrededor del mundo, es parte de un complot.

También esta crisis ha mostrado un aspecto oscuro del ser más sensible del planeta, cuando hizo su diagnóstico de la personalidad de Lenín Moreno a partir de su discapacidad.

Este genio del manejo económico, benefactor del país, valiente y sincero como el que más, políglota y periodista por añadidura, no tiene tiempo para responder por sus acciones, sobre todo ahora que ya demostró quién es cuando tuvo poder y cuando no lo tiene.