Juan E. Guarderas

Sí, somos líderes

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El final del 2016 parecía el apocalipsis. A nivel mundial la democracia aparentaba derrumbarse como un castillo de naipes. ¿El asesino? El populismo.

El Brexit en Gran Bretaña era tan bobo que los demócratas no soñaban que podía volverse realidad. Desplegaron lánguidas campañas que contrastaron enormemente con lo que el país se estaba jugando. Ahora, los británicos intentan ejecutar un proyecto en el que no creen y que no les conviene; tanto es así, que lo hacen de manera caótica y descoordinada (lo que implicará resultados aún peores). Un candidato a primer ministro en las elecciones señaló que el manejo del Brexit por los actuales políticos es un “show de m...”

Trump es aún peor (lo que puede ser un logro). A pesar de las conocidas falencias educacionales y democráticas de ese país, el mundo se sigue cuestionando ¿cómo puede ser que en el país más poderoso del mundo gobierne semejante despropósito? Detrás de un circo de twits y descalabros humillantes se esconde una podrida agenda – fácilmente identificable – de favorecer a una clase específica de billonarios estadounidenses.

La cereza del pastel la puso Maduro. Se disolvió al parlamento, cuyas funciones fueron asumidas por el Tribunal Supremo de Justicia. La abolición sin matices de la democracia fue seguida de una represión miserable del pueblo. Pero, ahora en el 2017, Venezuela ya no es – como podía ser antes – el mal alumno del socialismo del siglo XXI (que durante tanto tiempo ilusionó al mundo). Nosotros complementamos la desilusión, demostramos que no es solo Venezuela. La corrupción descarada de los “acuerdos entre privados”, el desmantelamiento de las instituciones...

Gran Bretaña, EE.UU., Venezuela y Ecuador son líderes en el triste sentido de ser el ejemplo de lo que no debe pasar. Así, en Europa este año ha sido uno de los peores para el movimiento populista de las últimas décadas. En Holanda el partido racista PVV apuntaba a ser el mayor del país, terminando con 13% en los comicios de marzo. En Francia, Marine Le Pen pensaba hacerse con la presidencia, terminó perdiendo estrepitosamente y en las elecciones parlamentarias un mes después volviendo a fracasar, obteniendo apenas 8%. El apoyo a los populistas Alternativa para Alemania se ha resquebrajado, favoreciendo a Merkel. En Bulgaria los Patriotas Unidos y en Finlandia los Perussuomalaiset tuvieron un rendimiento mucho peor de lo previsto en los comicios de marzo y abril respectivamente.

Y, los populistas Podemos, otrora tan amigos de Chávez, Maduro y Correa han tenido que desplegar sendas campañas de marketing para asegurar a los españoles que no solo no apoyan, sino que rechazan la gestión en Venezuela y Ecuador. Ya ven, en un cierto sentido sí somos líderes.