Ileana Almeida

Sobrevivencia

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La consulta popular permitirá determinar concretamente la política del país, también avivará la conciencia histórica de los ecuatorianos, sin embargo, queda la preocupación sobre el tema ambiental de las preguntas cinco y seis. Sobre ellas hay muchas objeciones, para comenzar, surge la duda si la reducción de la explotación del Yasuní y la restricción de la minería metálica son un intento de reparación o el anuncio de la política extractivista que el gobierno se apresta a restablecer. Científicamente la protección de la naturaleza tiene significado global. Se sabe ahora que la contaminación daña la biósfera, llamada también “capa de la vida”, mecanismo cósmico que se dispone sobre la superficie del planeta ocupando un determinado lugar estructural en la unidad planetaria, y que, careciendo de fronteras, abarca toda la materia viva de forma continuada transformando la energía solar en energía química y física. Si se daña, cesa la producción de materia orgánica. Científicos ya han advertido que el parque Yasuní es una reserva mundial de especial importancia para la biosfera. Desde la economía se plantea, que la política económica debe ser programada a partir del conocimiento profundo del país, y que la extracción minera no es la única manera de crear riqueza y empleo. Por ejemplo, hay grandes extensiones de tierra comunal improductiva, que en tiempos mejores fue adecuada para sembrar, pero abandonada de las políticas públicas, paulatinamente ha sido empobrecida, pasa a manos de pocas empresas dedicadas al monocultivo que las compran casi regaladas. La sociedad industrializada no tolera las políticas ecologistas, en el vecino Perú, las mineras se han ensañado con el entorno, la falta del agua, el elemento más vulnerable de la naturaleza, escasea cada vez más. Toda la contaminación va a parar a lagos o ríos muertos. Pero lo más importante, la consulta ha olvidado a los pueblos indígenas que habitan sus territorios ancestrales y sobre los que recaen, en la mayoría de los casos, las consecuencias del extractivismo.

Las organizaciones indígenas ya han expresado su opinión contraria (o escéptica) sobre las preguntas cinco y seis. En un Estado Plurinacional, como reza la Constitución, los derechos colectivos, en este caso los territoriales, no deben ser usurpados por la administración del país, son espacios que proveen de vida a las comunidades. “La modernización estatal” acabará con los pueblos de aislamiento voluntario ¿acaso los tagaeri, los taromenani, los oñamenani valen menos que el petróleo? ¿Por qué, los indígenas, deben huir de sus territorios o abandonar sus tierras comunales, desintegrarse como pueblos en lugares extraños donde pierden la identidad histórica? Los pueblos indígenas, de vasto pasado, no deben ser arrancados de raíz para solucionar la estrechez de mira frente a los problemas del país y del mundo.

Columnista Invitada