Gonzalo Arias

Diálogo, mucho más que un recurso

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La reciente propuesta del Diálogo Social Nacional es un gran acierto del Presidente de Ecuador, , a tan solo un mes de haber asumido el mando.

El nuevo habitante de Carandolet da por iniciada así en los hechos una nueva etapa, en cumplimiento de lo que adelantara en su discurso de asunción el 24 de mayo.

Invitar a representantes de sectores política y socialmente heterogéneos a integrar una mesa de discusión, señalándoles que su opinión y su aporte son valiosos, es un paso importante para pensar y enfrentar los retos y desafíos que demanda la construcción del Ecuador del futuro. Así, la tan mentada diversidad que existe en el país, se legitima y se potencia más allá del plano retórico.

Como muestras de esta decidida política de acercamiento con los circunstanciales adversarios, en los últimos días se realizaron reuniones entre el Jefe de Estado y los alcaldes de Guayaquil y Quito.

Al presentar la iniciativa, Lenin indicó: “Nada para ustedes sin ustedes. Nada sobre ustedes, sin ustedes”, máxima que refleja cabalmente el espíritu del proyecto que busca acercar a los ciudadanos a la toma de decisiones trascendentales para el país. Las necesidades, demandas y anhelos de los sectores representativos de la rica realidad política, social, económica y cultural del país (los empresarios, los indígenas, los maestros, los trabajadores, etc.) serán tenidas en cuenta, para poder desarrollar en un plazo de 100 días, una agenda de temas y consensos para avanzar en políticas de Estado.

La voluntad de escuchar a los ciudadanos, sin imponer la propia visión de las cosas, es sin dudas uno de los atributos centrales de la nueva política, que contrasta con los liderazgos políticos tradicionales acostumbrados a la comunicación unilateral.

Si bien no debe soslayarse que el conflicto es constitutivo de la política, la ciencia política nos enseña que la “faz agonal” de la política debe necesariamente complementarse con una “faz arquitectónica” que se refiere a la tarea de construir los consensos que permitan diseñar y ejecutar los planes de gobierno.

Involucrar, acercar, respetar y escuchar al que piensa diferente, son por ello habilidades casi tan necesarias para gobernar como la estrategia, la oratoria y los conocimientos académicos sobre historia y economía.

Lenín Moreno parece haber interiorizado que es el Presidente no solo de los que lo votaron, sino de los más de 16 millones de ecuatorianos, y que al establecer el diálogo como eje central de su gobierno, se está además diferenciando claramente de su antecesor.

El diálogo institucionalizado e iniciativas como la creación de. Frente Contra la Corrupción, o un Consejo Consultivo, Productivo y Tributario para mantener el diálogo directo con los empresarios, muestra que Moreno entiende cuál es su cita con la historia.