Milton Luna

Flores sobre las rejas

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Todo lo falso, algún momento, se derrumba. Con el tiempo y las aguas, las caretas se deterioran y aparecen los verdaderos rostros. El andamiaje correísta tiembla. La presunta corrupción remueve el piso. Pero no solo ella.

La cereza del pastel de la propaganda educativa correísta, Yachay Tech, evidencia no solo las debilidades de concepto del proyecto, sino también graves problemas de infraestructura educativa, carencia de laboratorios y otros insumos que impiden cumplir con la finalidad de este centro concebido como vanguardia de la innovación tecnológica del país. Con certeza, en este símbolo del correísmo, de gastos faraónicos y sueños delirantes, será necesaria también una investigación sobre el manejo de los recursos públicos.

Como era de esperarse, el modelo elitista de investigación e innovación liderado por el Estado autoritario hace aguas. Pero esto, es parte de la tragedia. Más allá de las universidades, en los niveles previos del sistema educativo, la experimentación, la innovación educativa y pedagógica, la diversidad cultural, la interculturalidad, la pertinencia local de los procesos de enseñanza – aprendizaje, la autonomía escolar, comenzaron a desaparecer, por obra y gracia del modelo homogeneizante viabilizado por la evaluación estandarizada, una de cuyas expresiones es la prueba Ser Bachiller, que en estos días tiene torturados psicológicamente a estudiantes de tercero de bachillerato, padres de familia y autoridades de los colegios.

En los últimos 10 años la evaluación, (pruebas ENES, Ser bachiller y otras), se fue constituyendo en la locomotora de la reforma. En cientos de establecimientos, por exigencia de los desesperados padres de familia y por decisiones “estratégicas” de autoridades, los currículos y la pertinencia social y cultural del proceso educativo, pasaron a segundo plano para priorizar la preparación para las pruebas.

Pero no todo es obscuro. Mientras se cae o es cuestionado el andamio, saltan a la luz experiencias educativas que han podido sortear la homogeneización. La semana anterior en la PUCE se presentó los avances del proyecto de innovación educativa en la que están embarcados la red de colegios de la Compañía de Jesús y Fe y Alegría. Es un proyecto que inspirado en el paradigma ignaciano y apuntalado por la experiencia educativa de las Hermanas de Nazareth de Barcelona-España. Apuesta por recrear en la realidad ecuatoriana un nuevo modelo educativo centrado en la persona y en el aprendizaje basado en el desarrollo de las inteligencias múltiples, metodología de proyectos, aprendizaje cooperativo y significativo, flexibilidad de horarios, enfoque interdisciplianrio, interacción con la comunidad, desarrollo de pensamiento crítico y contextualización global-local . Crecen flores sobre las rejas.