Miguel Rivadeneira

Momentos para la reflexión

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El cierre de un nuevo año abre espacios para la reflexión, a fin de terminar los abusos y las prepotencias, respetar los DD.HH., rectificar los errores y mirar con optimismo el futuro. El papa Francisco ha sido un gran protagonista que no solo debe ser destacado en los discursos sino acoger sus profundos mensajes, vivirlos y procesarlos. Últimamente contribuyó, sin protagonismos mediáticos, para lograr el anuncio histórico de desbloqueo de los EE.UU. a Cuba, tras un profundo deterioro de la medida.

En los actuales momentos de un mundo convulsionado, que confronta a unos contra otros, sin espacio para el diálogo, la concertación, las concesiones y la tolerancia, obliga a repensar el presente si se quiere un futuro promisorio para las nuevas generaciones.

Resulta irresponsable permitir, por acción u omisión, que esto continúe cuando existen otros enemigos a los que hay que combatir todos al unísono y con fuerza: la pobreza, la miseria, la inseguridad ciudadana, el irrespeto a los DD.HH. y a todas las libertades individuales, de pensamiento y de expresión, el cambio climático y la destrucción del planeta.

La permanente confrontación en Oriente Medio ha sido un mal augurio para el mundo. En América Latina en lugar de buscar la unidad para hacer frente a los males mayores citados se divide y se confronta con el argumento de favorecer a los pobres y aniquilar a los ricos. Sin embargo, solo ha existido un cambio de discurso y de administradores del poder porque la corrupción sigue igual o peor, con el despilfarro de mayores recursos en medio de una crisis que está a la vista y con nuevos ricos pero con un discurso populista de izquierda, que encanta a los obnubilados y pretende mantener el respaldo del electorado.

Debe reconocerse y destacarse la reducción de la pobreza, de las desigualdades, pero los problemas estructurales no han sido solucionados. Persisten con agudeza a pesar de los ingentes recursos con los que han contado últimamente los gobiernos y que comienzan a escasear. No han sabido administrar con responsabilidad la bonanza.

Pese a los avances, existen problemas pendientes a resolver. Quizás el más importante, el educativo. Si no se logra calidad, si no se permite el razonamiento y el pensamiento crítico simplemente las comunidades no avanzan y seguirán eligiendo mal. No se soluciona solo con recursos y el mejoramiento de la infraestructura, que son importantes pero no los únicos, sino con un sistema que eduque para la vida y el emprendimiento.

La inseguridad ciudadana, la trata de personas y el narcotráfico son otros problemas que afectan en medio de los discursos oficiales que solo buscan mantener adeptos y votos. Se requiere el fortalecimiento de las instituciones, el respeto irrestricto a los DD.HH., a las libertades y al ordenamiento jurídico, que tanto se invoca pero que permanentemente se viola.