Jorge Ribadeneira

El libro de LDU y una anécdota

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La Liga y el afroecuatoriano Rodrigo Paz lanzaron el martes un hermoso y gigante libro sobre la historia de LDU, sus hazañas y sus fotografías. Suena a lindo aporte para que las presentes y futuras generaciones conozcan detallada y gráficamente los gratos triunfos y las inevitables derrotas de un gran club que se acerca a los 100 años de vida. Antes se lució en basquetbol, especialmente con el “ballet blanco” -en el que jugamos seis años- y con el “quinteto de oro” de Holguín, Oleas, ‘Patallucha’ Cevallos, Osvaldo Arroyo, Rodrigo Burbano y el entrenador Raúl ‘Cabo’ Vaca.

En fútbol, LDU fue un baluarte desde 1919 hasta hoy, con grandes equipos y cracks, con inolvidables triunfos y títulos -como una Copa Libertadores- y con una organización que -según el presidente del club, doctor Carlos Arroyo- tiene varias satisfacciones, entre ellas una muy importante: “no debe un centavo a nadie”. Además, cuenta con un gran estadio y después de pocos años celebrará su centenario. El libro es uno de los mejores productos de Pablo Cuvi, un profesional de alta clase, con el apoyo de Marta Córdova, destacada periodista muy ligada al deporte.

Disculpen lectores pero hoy tengo que contar una historieta. En el lanzamiento del librazo de LDU tomé la palabra y conté al público que el próximo miércoles 17 lanzaré también un libro, que lo pondrán a la venta los voceadores del gran diario EL COMERCIO. El título es ‘60 anécdotas quiteñas’ y allí consta una que se relaciona con Rodrigo Paz Delgado, el ‘Gran Jefe’ de LDU. Cuenta que el ‘Negro’ Paz fue proclamado el personaje más “mala traza” del Ecuador en el 2014. Es decir, obtuvo ese título por vigésimo año consecutivo. En uno de esos años, la prestigiosa revista Vistazo publicó en una de sus páginas que “la dama mejor vestida del Ecuador es doña Cecilia Rodríguez de Paz” -esposa del susodicho ‘Negro’-. En la siguiente página informó que, por unanimidad, el personaje más peor vestido del país era Rodrigo Paz. “Me gusta estar cómodo y punto” fue su comentario. Pero cuando se preparaba para viajar a Río de Janeiro, para la final de la Copa Libertadores del 2008, dio una sorpresa. ¿Qué te pongo en la maleta, negrito, preguntó doña Cecilia. “Un esmoquin” fue la sorpresiva respuesta. Algo más. El presidente Lucio Gutiérrez propuso a Paz para embajador ecuatoriano en Washington. “Perdone pero eso es imposible, Presidente. Nunca me he puesto un esmoquin en mi vida y, además, me duermo en las comidas. Ojalá pueda recomendarle otrito mejor. Gracias”. La última. Hace pocos días se presentaron ante el líder de Liga varios socios de ese club. “Venimos, dijeron, a pedirle que se vista un poco mejorcito, señor Paz, porque el presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Lucho Chiriboga, le está dando una paliza en elegancia”. Dicen que su respuesta fue algo así como “cojudos. ¿Quieren que me compre un esmoquin para ganarle a esa pendejada?....”.

En mi próximo libro se cuentan esas verdades, anotando que Rodrigo Paz ha sido en sus 80 años un buen ministro de Finanzas, un gran alcalde, un calificado banquero y un famoso dirigente de Liga. Pero ¡qué mala traza!, cholitos.