Enrique Echeverría

Reelección indefinida

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Una de las preguntas de la consulta popular es, quizá, la de mayor preocupación, tanta que el propio expresidente de la República encabeza la propaganda pidiendo que se vote “no”.
Esgrimen sus razones: en Alemania, la señora Merkel está en el poder por muchos años; en nuestro país, el Alcalde de Guayaquil señor Nebot, igual. Por ello , argumentan: quien debe decidir si desea que haya reelección indefinida o no, es el “pueblo soberano”.

Los hechos, en contrario, ilustran lo que acontece en la realidad. Cuando se instala un gobierno de tipo autoritario, estamentos subalternos empiezan a utilizar el estilo, también autoritario; y consiguen sembrar miedo en la sociedad, so pena de ser despedidos. El gobierno prepara adeptos para “fuerzas de choque”. En nuestro Ecuador se inició ya su formación, organizadas por un asambleísta del gobierno, entrenando a partidarios en artes de lucha armada. Descubiertos, alegaron con ingenuidad infantil, que aquellas reuniones eran para disfrutar de “picnic”.

Impresiona, por lo mismo, la actitud del Fiscal General Dr. Carlos Baca respecto a una investigación en su contra, justamente cuando está persiguiendo conductas delictuosas del pasado. Esta conducta origina la esperanza de que no prosiga la costumbre de que el funcionario de menor nivel tiene que acatar, sin discusión, lo que disponen otros de mayor nivel.

Con la reelección, los actos corruptos crecen y protege a cualquier partidario que haya atentado contra la ley, sin riesgo ni siquiera de una investigación judicial.

En un siguiente periodo, ya no rige únicamente el miedo, sino la probabilidad –y hasta la seguridad- de ser perseguido directamente, o valiéndose de acciones judiciales subalternas. Los ejemplos sobran.

A más oposición, utilizan la cárcel, la represión física y hasta el asesinato aleve, como estamos constatando en Venezuela. A tal extremo llega la violencia oficial, que en ese país “hermano”, opositores encabezados por el policía Oscar Pérez son masacrados a pesar de haber anunciado que se rinden y pedido que cese el bombardeo. Las sucesivas reelecciones cuentan con el auxilio del fraude electoral: lo importante es continuar en el gobierno, de cualquier manera.

La reelección indefinida es antítesis de la democracia, de la seguridad personal, de los valores, de la libertad individual y de asociaciones de ciudadanos, como los maestros, cuya organización fue disuelta y sus ahorros ocupados; de los afiliados a la seguridad social que ampara a civiles y militares del IESS y del ISSFA, entre otros.

Más y más subalternos se sienten autorizados para abusar. Esa pésima costumbre subsiste y el ciudadano sufre las consecuencias de sus imposiciones despóticas, sin que nadie los auxilie. ¿Terminará algún día? Quizás.