Enrique Echeverría

¿Aportar hasta morir?

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Los afiliados a nuestro Seguro Social sufren desamparo en lo relativo a la salud; pero –entre ellos- los de peor condición son los que llegan a la vejez.

Ni hace falta mencionar ejemplos de desatención en salud; pero el drama alcanza tonalidades tristes cuando los viejitos de 70 años en adelante necesitan atención médica.

Es una época de la vida en que la persona carece de defensas y permite la fácil llegada de cualquier enfermedad; por ello, debería ser atendida preferentemente. Pero no es así.

Están tramitando algún proyecto de ley en la Asamblea que incluye el capítulo relativo a las deudas de los gobiernos con el Seguro Social, al que acuden cuantas veces necesitan dinero y lo obtienen a cambio de bonos.

Se menciona que no falta algún “técnico”, quien sugiere mejorar la situación de los afiliados en materia de salud y jubilación, elevando el tiempo de servicio y la aportación mensual.
Hoy rige la edad de 60 años para mujeres y 65 para hombres.

Por cuanto han dispuesto de mucho dinero de los afiliados, en préstamos y –al parecer- en “negocios”, el desfinanciamiento de la reserva para jubilaciones alcanza la alta cifra de 3.500 millones de dólares. No se lo sentirá inmediatamente, pero al cabo de unos años –si continúa igual el sistema- para los futuros viejitos jubilados no habrá dinero suficiente para atender su salud y pagar pensiones razonables mejores que las actuales.

La otra idea, según se indica, consistiría en aumentar el valor del aporte. Por allí, un jubilado –hablando públicamente- manifestó que no lo permitirían, pues el propósito devendría en una especie de proclama: Viejos vagos, continúen trabajando cinco años más; todavía tienen vida; paguen más los aportes y acepten la reducción de la pensión jubilar. La era de la esclavitud continúa.

Este resultado tenebroso corresponde al cercano pasado; pero ¿quién puede asegurar que no se repetirá la feria y falte nuevamente dinero para brindar la pobre o ninguna atención a los afiliados enfermos (con excepción de aquellos que cuentan con palancas); y, en particular, a los jubilados? Unos y otros tendrían que trabajar hasta cuando se mueran, a fin de que los expertos, sabios, técnicos, políticos y politiqueros que gobiernen, en el futuro la Seguridad Social, puedan evitar el desastre y cumplir la misión social para la que fue creada y no para servir a los gobiernos.

Se anuncia: “La Contraloría inicia 27 exámenes y una veeduría en el IESS.- El organismo decidió auditar los estudios actuariales, la construcción de hospitales, talento humano, entre otros aspectos”.

Si continúa el actual Contralor u otro con igual decisión, podría haber esperanza de que saldrán a luz irregularidades y que muchos pagarán con la cárcel; aunque con carcelazos no solucionarían la penosa situación actual.