Jorge Ribadeneira

Despedida de Pepe Mujica

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jribadeneira@elcomercio.org

Durante cuatro años el señor Presidente ha viajado todos los días desde su modesta casa, en las afueras de Montevideo, hasta el Palacio de Gobierno, en un Volkswagen modelo Escarabajo que le dura desde 1985. Más aún, José “Pepe” Mujica recibe un sueldo equivalente tan solo a 1 200 dólares y el resto -9 800- destinó a obras de beneficiencia. Eso sucedió desde que prestó el juramento para ejercer el poder en su pequeño y hermoso Uruguay. Ah, y no olvidemos que quien le tomó el juramento presidencial fue doña Luisa Topolawsky, su esposa, en su calidad de presidenta del Senado.

¿Algo más de antecedentes? Pues José Mujica, nacido en 1935, en un hogar pobre, comenzó su vida política en el Partido Nacional, de larga tradición en el país, pero su siguiente actuación fue en calidad de “tupamaro”, con todo lo que ello significaba. Es decir, un guerrillero activo, que estuvo 13 años preso y recibió seis tiros de los gobiernos militares antes de volver a la vida normal, allá por 1985. Militando en el Frente de Izquierda llegó a legislador, ministro de Agricultura, candidato y presidente en el 2010.

¿Cómo termina su mandato? Entre otras cosas, Mujica es más famoso en el exterior que en su país. Internamente ha tenido buenos, regulares y algunos malos momentos. En el exterior no faltan los que quieren otorgarle el Nobel de la Paz, aunque él dice que no le interesa porque “el mundo está muy loco”. Sus discursos -especialmente el pronunciado en las Naciones Unidas- se incorporaron a los anales de la fama por su calidad y su toque. Sus anécdotas trascendieron las fronteras, tanto las de alta calidad humana como las sencillas y singulares. Entre ellas su mascota -la perrita Manuela, que solo tiene tres patas- y la protesta por la sanción exagerada al futbolista uruguayo Luis Suárez: “Una estupidez de los viejos hijos de p... de la FIFA”.

Varios de sus actos gubernamentales están grabados internacionalmente, aunque algunos son polémicos. No solo legalizó el aborto sino que -como un experimento singular que está en marcha- puso en marcha la legalización de la marihuana. Fue y es buen amigo de los presidentes venezolanos Chávez y Maduro, pero también se reunió con Barack Obama y acordó recibir en su país a seis ciudadanos que nadie quería tener cerca. Seis presos de Guantánamo. El presidente estadounidense dijo que Mujica es un líder de los derechos humanos y de la democracia. Otras voces anotan que se le puede considerar una derivación desde la izquierda clásica hacia el progresismo. Por lo demás sigue siendo el ateo de ayer y apoya con fe al candidato del Frente Amplio de Izquierda, el expresidente Tabaré Suárez. El candidato rival es Alberto Lacalle, del partido Nacional. El desenlace es una incógnita. Durante el gobierno de Mujica hubo actos positivos y avances en el país pero también funcionó una devaluación monetaria y no faltó más de una denuncia sobre actos de corrupción en el Gobierno, aunque la honestidad del Presidente es un tema de alcance mundial. Mujica está ya en los 79 años y no puede volver a ostentar una candidatura. Prácticamente está diciendo adiós a la política de las altas esferas.