Vicente Albornoz Guarderas

La década ‘farreada’

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 117
Triste 6
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 8

Era casi obvio que con un disparo tan grande del gasto público podía haber corrupción. Gastar “correctamente” los dineros públicos no es fácil (por todo los trámites y formalidades a cumplirse). Pero gastar “correctamente” un monto creciente de plata pública es virtualmente imposible, peor aún si ese crecimiento es veloz.

Veamos unos pocos datos de cuánto y cómo creció el gasto público en la década farreada. A fines del año 2007 se aprobó el presupuesto del 2008. El monto originalmente aprobado fue, en números redondos, de USD 10 000 millones.

Pero después de aprobado el Presupuesto, el precio del petróleo se disparó y, como en el 2005 se había derogado las normas que limitaban el crecimiento del gasto, no había nada que impida aumentar y aumentar el gasto.

Entonces, como había un montón de recursos disponibles (por el precio récord del barril), no había ninguna limitación legal para no disparar el gasto y en el gobierno había una ideología que miraba cualquier forma de ahorro como una “perversión neoliberal”, entonces el gasto público en ese 2008 se disparó.

Al cierre del año, el gasto, que había estado presupuestado en USD 10000 millones, terminó siendo USD 15 000 millones, un 50% más alto de lo presupuestado, algo que sólo se pudo dar por esa perversa combinación de abundancia, ausencia de limitaciones legales y un gobierno de izquierda convencido que “gastar más es siempre mejor”.

Si algo así sucediera en una empresa privada, si por ahí algún gerente se gasta un 50% más de lo que había en su presupuesto, inmediatamente lo despedirían. Pero en el caso del Ecuador, a la persona que dirigió ese impresionante disparo del gasto, lo reeligieron.

Pero gastar tanta plata no es fácil. Peor aún hacerlo fuera del presupuesto. Haga usted, estimado lector el siguiente ejercicio: piense cómo gastar 5 000 millones adicionales en los próximos, digamos, ocho meses. Y ahora piense cómo hacerlo cumpliendo con todos los (engorrosos) trámites legales y se dará cuenta que es virtualmente imposible.

Y la cosa es más compleja aún, porque si bien el 2008 fue el año en que más aumentó el gasto público, éste también tuvo un crecimiento significativo en 2007, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014. Siete años en los cuales había que encontrar nuevas maneras de gastar más. Cómo habrá sido este aumento, que el gasto del 2014 fue 4,5 veces más alto que el gasto del 2006 (si se corrige el cálculo por la inflación, el crecimiento del gasto es de “sólo” 3,2 veces, lo cual es igualmente un montón).

Así, todo está conectado: hubo toda la plata del mundo, hubo la disposición ideológica de gastarla y esa misma ideología había derogado las limitaciones para el gasto. Y gastar correctamente tanta plata era imposible.