Walter Spurrier

Remezón

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2017 comienza movido. Las revelaciones de funcionarios de Odebrecht al Ministerio de Justicia de los EE.UU. sobre sobornos en Ecuador y otros países se suma a las revelaciones de los Panama Papers de pagos de contratistas a funcionarios de Petroecuador, destapando la corrupción en el Gobierno y ubicándola en el epicentro de la campaña electoral. El Gobierno minimiza los hechos, pone en duda la administración de justicia en EE.UU. y busca desviar la atención culpando a abogados que no son parte de la administración.

La cortísima campaña electoral comienza hoy y será intensa: se juega el futuro del país.
Habrá que lidiar con un entorno internacional cambiante. Ya entró en vigencia el tratado comercial con Europa. Excelente nueva para los exportadores, y para los consumidores, puesto que ciertos productos europeos podrán vulnerar la elevadísima muralla proteccionista que erigió el Gobierno y que es parte de la razón por la que el Ecuador es un país particularmente caro. El reverso de la medalla es que habrá empresas cuyos productos tendrán competencia externa y dificultades para competir.

Trump se posesiona el 20 y sacude a la política de los EE.UU. en maneras que nos pueden afectar. Los mayores controles sobre los migrantes puede ocasionar el reflujo, con más ecuatorianos retornando a un país sumido en recesión y con pérdida de empleo.

La reacción inicial a Trump es el retorno de los capitales a EE.UU., ya que la reactivación por la via de mayor inversión pública que promete Trump, atrae la inversión en las acciones de las empresas que pueden beneficiarse. Como la economía estadounidense está en franca recuperación, esta inversión pública puede recalentar la economía, alimentando la inflación, hoy baja, con lo que las autoridades elevarían la tasa de interés.

La mayor tasa de interés significa que toda nueva deuda externa será más cara. El retorno de capitales a EE.UU. ha fortalecido el dólar, lo cual le resta competitividad a nuestra producción frente a la del resto del mundo. Somos un país muy caro para producir.

Luego vendrá el mayor remezón de todos, si las elecciones las gana un opositor. El Gobierno mantiene las apariencias que las cosas mejoran, por vía del permanente endeudamiento mediante bonos y preventa de petróleo. Eso es insostenible: un presidente surgido de la oposición deberá imprimir un drástico giro a la economía para bajar el desmedido gasto público y mejorar la competitividad nacional. Todo esto sin mayoría en la Asamblea y con los organismos de control a su vez controlados por Rafael Correa.

Si gana el candidato oficialista, estaría tentado por el continuismo. Pero una vez que se seque el acceso al crédito, o rectifica rumbos, o el país caerá en una recesión aún más profunda.En 2017, todo fluye, todo es incierto.