Vicente Albornoz Guarderas

Sin santo no hay milagro

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 21
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 1
Contento 22

Para todo hay santos. San José es el santo patrono de los carpinteros (obvio), Santa Bárbara de los artilleros, San Juan Bosco de los cineastas, San Francisco de Asís de los ecólogos, San Lorenzo de los parrilleros (bastante irónico) y así existen santos a quienes encomendarse en una infinidad de actividades humanas.

¿Y cuál es el santo para el milagro ecuatoriano? Pues el alto precio del petróleo.

Nuestro “milagro” que podría ser descrito como la confluencia de estabilidad política, ampliación de infraestructura, mejora de servicios públicos y aumento de la capacidad adquisitiva, tuvo un gran responsable: san petróleo del alto precio, claro que así con minúsculas nomás, porque no es un santo verdadero sino una feliz coincidencia (entre 2005 y 2012) de una alta demanda de crudo y una oferta limitada a nivel mundial. Pero las cosas cambiaron y la demanda se estancó mientras la oferta creció.

Tres causas hicieron que la demanda de crudo se estanque: primero, casi todas las grandes economías están sin crecer o crecen más lento que en el pasado. Europa, Brasil, Japón y Rusia están al borde de la recesión; India y China están creciendo, pero más lento que hace un par de años.

Segundo, los consumidores, cansados de los altos precios de los combustibles, se han adaptado a vehículos cada vez más ahorradores; en los países fríos se ha instalado mejores sistemas de calefacción; las industrias han encontrado maneras de producir lo mismo usando menos combustibles, etc. Y tercero, la producción de energías alternativas ha crecido en todo el planeta. Como resultado, la demanda se estancó.

Adicionalmente, con un precio tan alto la oferta creció y bastante. Como se volvió rentable producir hasta en las condiciones más adversas imaginables (sacar petróleo de grandes profundidades del mar, de zonas árticas, de arenas, de rocas, de lo que sea) hoy el mundo produce más petróleo que antes.

Sume usted una demanda estancada y una oferta creciente y tendrá la muerte de un santo, perdón, la caída de un precio. En otras palabras, san petróleo del alto precio ya no existe. Y sin santo no hay milagro.

Para muestra un botón en el tema del poder adquisitivo: durante el 2007, el petróleo ecuatoriano subió en 90% y en diciembre de ese año se decretó un aumento salarial del 18%. Mientras tanto, durante el 2014 el precio cayó en 46% y el salario sólo creció en 4%. Y en ambos años hubo inflaciones similares, cercanas al 3,8%.

En el 2008, cuando el crudo ecuatoriano llegó a su nivel más alto en la historia (USD 132), los sueldos en el Gobierno crecieron en 30% por empleado. Para este 2015 se anunció que se los congelaba.

Al paso que vamos, habrá que encomendarnos a Santa Rita, patrona de las causas perdidas, porque así de difícil parece liberar a este país del populismo para que no nos sigamos farreando los ‘booms’ petroleros.