Vicente Albornoz Guarderas

La utopía de devaluar

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Devaluar la moneda parecería ser un ‘bálsamo piadoso para toda herida’. O al menos así lo presenta la retórica de quienes buscan argumentar que la crisis es, como siempre, ‘culpa de los otros’.

El razonamiento (falaz) que presentan es relativamente sencillo: una de las causas de la crisis es que nuestros socios comerciales “devaluaron” sus monedas y ahora es más difícil exportarles, mientras que, al mismo tiempo, ellos nos inundan con sus productos.

La falacia está en que parecería que esos países tienen la capacidad de devaluar sus monedas; o sea, ellos pueden mover la cotización del peso o el sol hacia arriba y hacia abajo, según su voluntad. Y, por lo tanto (siguiendo ese razonamiento erróneo) si tuviéramos moneda propia, también lo podríamos hacer.

Pero si tomamos como muestra el comportamiento de las monedas de Perú, Colombia, México y Chile, nos daremos cuenta que todas se mueven de manera bastante similar. Si todas se mueven de modo parecido, habría dos posibles explicaciones. La primera es que los bancos centrales de todos esos países se han puesto de acuerdo para, simultáneamente, hacer que suban o bajen sus monedas.

La segunda explicación para el movimiento ‘sincronizado’ de todas esas monedas es que no son los bancos centrales los que mueven las cotizaciones sino fuerzas externas las que hacen subir o bajar, de forma parecida, la cotización del sol peruano, el peso colombiano, el peso chileno y el peso mejicano.

Veamos los números. Entre enero del 2015 y febrero de 2016, todas esas monedas se depreciaron. Todas. Su cotización contra el dólar cayó entre el 18% y el 42% en ese período. La cotización del peso chileno llegó a su nivel máximo a mediados de enero 2016, mientras que las otras tres monedas lo hicieron en la primera mitad de febrero.

Luego, todas esas monedas se apreciaron, o sea, ganaron valor. Entre la fecha que llegaron a su nivel más alto y la última semana de abril, esas cuatro monedas se apreciaron entre el 8% y el 17%. Y, finalmente, desde fines de abril, todas se han vuelto a depreciar.

¿Por qué se mueven de manera tan similar las monedas de países relativamente distintos? La economía de Chile, por ejemplo, depende del precio del cobre y de sus exportaciones al Asia, mientras que México está muy conectado con la economía de los EEUU.

Esa similitud en el movimiento de las monedas está dada por un factor externo que define la cotización de todas las monedas del mundo frente al dólar: las reuniones del comité que fija las tasas de interés de la Reserva Federal de los EEUU que, justamente, se reunió a fines de enero y a fines de abril.

En realidad, el único país que tiene el poder de mover la cotización del dólar en el mundo son los EEUU. Los demás son muy pequeños para realmente influenciar sus monedas. Eso de devaluar es una utopía.