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Hacer la paz es difícil. Siempre será más fácil obedecer a los instintos más básicos y responder cada insulto con otro insulto, cada golpe con otro golpe y cada disparo con otro disparo. Pero parecería que los colombianos se atrevieron a ir en la dirección difícil y en los próximos meses podrían estar terminando el conflicto armado más antiguo de América Latina.

Una negociación de este tipo siempre será controversial y sólo la historia nos dirá si en lo negociado se logró encontrar ese delicado balance que implica renunciar a la venganza, pero sin alejarse de la justicia.

Pero el hecho final es que ya hay un acuerdo y todo indica que se firmará en septiembre para luego ser refrendado en una consulta popular en octubre. Y eso va a cambiar la historia. Y también las perspectivas económicas de Colombia y de la región.

La economía colombiana ha demostrado un especial dinamismo en los últimos años, dinamismo que se explica sobre todo por la correcta política económica, pero al que también ha aportado la progresiva derrota de los diferentes grupos guerrilleros. Entre 2006 y 2016, se proyecta que la economía colombiana crecerá a una tasa promedio de 4,1% anual (frente al 3% del Ecuador), pero, sobre todo, los colombianos han sido más hábiles en sortear las crisis, porque en el 2009, cuando el Ecuador creció un pobre 0,6%, la economía colombiana tuvo un rescatable crecimiento de 1,7%, una tasa también baja, pero al menos superior al crecimiento poblacional, con lo que su PIB por habitante no cayó.

Y mientras el año pasado la economía ecuatoriana se estancó y este año se contraerá, Colombia logró crecer a unas rescatables tasas de 3,1% y 2,5%.

Y ahora, con la firma de la paz, mas vientos se pondrán a favor de Colombia, la producción tendrá menos restricciones y el Estado ya no tendrá que distraer recursos para defensa y seguridad.

El 2015 la inversión extranjera directa (IED) en Colombia fue de 12.100 millones de dólares, lo cual, si bien cayó frente al 2014, fue unas 12 veces mayor que la IED que recibió el Ecuador. Si consideramos que el tema ‘inseguridad’ era uno de los que más frenaba a los inversionistas, es sensato suponer que la IED se disparará en Colombia.

Y en la competencia a nivel internacional a la que estamos expuestos todos los países en desarrollo por atraer inversión extranjera, cada dólar que vaya a Colombia será un dólar que ya no podrá ir a los demás países.

Alguna vez a nuestro país se lo llamó, con justicia, una “isla de paz”, porque nuestros vecinos estaban sumidos en unos crueles conflictos, al norte por el M-19, las FARC y el ELN, al sur por Sendero Luminoso y el MRTA. Esa paz nos convertía en un imán para empresas extranjeras que buscaban asentarse en la región. Hoy la cosa cambió.