Sebastián Mantilla

Posverdad y política

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El “Diccionario Oxford”, considerado como el más completo y avanzado de la lengua inglesa, acaba de incluir dentro sus páginas un polémico e interesante neologismo. Se trata del término “post-truth” o posverdad.

No sería el producto del debate en el ámbito de la filosofía o de la epistemología sino de algo más bien concreto. De las circunstancias y hechos que estuvieron detrás del triunfo del Brexit en Gran Bretaña y de Donald Trump en los Estados Unidos.

Un neologismo es, en sentido estricto, una nueva palabra que aparece en una lengua. Puede darse como producto de la creación de alguien, como la inclusión de un significado nuevo en una palabra existente o como la incorporación de un término procedente de otra lengua.

En el caso de “posverdad” parecería ser un ejemplo del primer caso. El sociólogo norteamericano, Ralph Keyes, publicó en el 2004 un libro titulado “Post-truth”. En esta obra definía a este término como “apelaciones a la emoción y a las prolongaciones sentimentales de la realidad”.

Aunque no es el momento para clarificar en detalle los motivos que llevaron a la victoria del Brexit o de Trump, está claro que estos resultados, a más de ser considerados como sorprendentes, tuvieron un alto componente de irracionalidad. En ambos casos no se recurrió al voto reflexivo de la gente sino a apelaciones emotivas y prolongaciones sentimentales de la realidad.

Entonces, más que una posverdad o de una metaverdad (una verdad de la verdad) estaríamos hablando propiamente de emociones, sentimientos, creencias o de supersticiones asumidas como verdaderas.

Luego de la inclusión de la palabra “post-truth” por parte del “Diccionario Oxford”, la Revista The Economist dijo: “puede ser una mentira asumida como verdad o incluso una mentira asumida como mentira, pero reforzada como creencia o como hecho compartido en una sociedad”.

¿Qué quiere decir esto? Que es mentira pero que es cierto que los mexicanos son narcotraficantes y delincuentes. Que es mentira pero que es cierto que inmigrantes son los principales causantes de la crisis en Gran Bretaña. Que es mentira pero que es cierto lo que afirma Trump de las personas con discapacidad, de las mujeres, de los musulmanes…

Si ahora estamos en las manos de este populismo rampante y de esta forma calamitosa y nefasta de hacer política, ¿pueden acaso imaginar qué es lo que puede derivar de ello? ¿Qué pasaría si todas estas mentiras o creencias asumidas como verdad se vuelven en un hecho compartido por toda una sociedad?

El escenario es tenebroso. No solo porque esto puede ser un medio para ganar elecciones sino para ejercer el poder y aplicar políticas públicas, promulgar leyes, etc.

Una evidencia más para preocuparnos y resaltar la importancia para las naciones de reafirmarse en sus principios y valores de libertad, tolerancia, respeto y, de manera particular, en la búsqueda de la verdad.