Oswaldo Jarrín R.

Patrimonialismo soberano

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El llamado a la solidaridad es un mecanismo político ideal para lograr la unidad nacional y la integración internacional. Su efectividad depende, sin embargo, de la existencia de un conflicto, como lo anota el filósofo Sorel en sus Reflexiones sobre la violencia.

Pero para descargarse de las causas y responsabilidades del conflicto, como en la crisis venezolana, hay que buscar actores políticos subsidiarios que cautiven la atención asociando animosidades históricas con sentimientos antinorteamericanos, para disfrazar la realidad interna y atribuirse representatividad regional en el juego geopolítico de las potencias.

Aunque el presidente Putin ha manifestado que “no están planificando ser involucrados en ningún juego geopolítico, intrigas y especialmente conflictos…” se aprovecha la oportunidad para celebrar convenios militares que faculten llegar a la flota rusa a puertos venezolanos, así como a los bombarderos Tu-95, que además de participar en ejercicios militares extiendan su patrullaje aéreo hacia el Caribe y el Golfo de México, para mantener la presencia militar, según el ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu.

Asimismo, parapetados en la soberanía y la no injerencia en asuntos de otro Estado, se ha desarrollado una hostilidad diplomática con acusaciones a Estados Unidos de promover varios golpes de Estado, guerra económica, guerra psicológica, intento de magnicidio en contra del Presidente.

Se ha encubierto un grosero patrimonialismo que irrespeta el territorio nacional, los recursos y bienes de la nación venezolana, que siendo patrimonio público debe ser administrado sin corrupción.

El Gobierno de Andorra tomó control del Banco Privado de Andorra (BPA) por haberse comprobado actividades ilícitas de lavado de dinero atribuido según investigaciones a Pdvsa y sus empresas fantasmas por más de USD 4 200 millones, en las cuales se involucra a altos funcionarios del Régimen venezolano, vinculados con la legitimización de fondos para Irán, Hezbolá y organizaciones terroristas.

El Presidente de la Asamblea Nacional venezolana es investigado por ser supuestamente cabecilla del cartel de narcotráfico Los Soles, junto con altos funcionarios.

Este “riesgo extraordinario” ha sido calificado de base para la emergencia nacional por parte del presidente Obama; sancionándose a siete altos funcionarios venezolanos, por haber además violado derechos humanos, y reprimido a manifestaciones con el uso de armas letales en las que se registran 43 muertes.

La próxima Cumbre de las Américas del 15 de abril ya tiene un nuevo tema para el esnobismo “antiimperialista, antidominación”.

Se postergará el Esquema de Cooperación Hemisférico contra el narcotráfico, porque esa amenaza no es prioritaria como la de proteger el patrimonialismo con “solidaridad antiimperialista”.

Columnista invitado