Óscar Vela Descalzo

‘El invitado’

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Han transcurrido algo más de once años desde la primera publicación de la novela ‘El Invitado’, del escritor ecuatoriano Carlos Arcos Cabrera. Sin embargo, los hechos relatados en esta obra tienen más tiempo anidando en el pasado histórico del Perú. A la década del terror sembrada por Sendero Luminoso durante los años ochenta, le siguió el desconcertante y tenebroso gobierno de Alberto Fujimori, que se hizo con el poder desde julio de 1990, tras una inesperada victoria en los comicios presidenciales de ese año, hasta el año 2000 que terminó con su abrupta renuncia y la posterior destitución resuelta por el Congreso de la República en febrero del 2001. En estas dos décadas se produjeron no solo los actos de corrupción más escandalosos de este país durante los últimos años, sino que también se revelaron los horrores cometidos tanto por el grupo terrorista de ideología maoísta y marxista, como por el gobierno fujimorista que, entre la represión y la persecución, dejó en el Perú una interminable estela de sangre.

Carlos Arcos recrea un fragmento de la época a partir de la vida de una familia de clase media peruana, los Sabogal, que se ven involucrados en uno de los pasajes oscuros del Perú, cuando el padre de familia, Felipe, abogado de profesión, defensor por convicción de los derechos humanos de un grupo de mujeres víctimas de la violencia, es secuestrado por una facción del ejército al mando de Víctor Otiniano, que opera en un centro clandestino de tortura y muerte amparado por la tenebrosa sombra del poder.

La vida de los Sabogal, como tantas otras de la época, se parte tras el misterioso episodio en el que se ve involucrado el padre, pero las páginas de la novela, entre saltos de tiempo alentados por el recuerdo, revelan las fisuras que perseguían durante años a esta familia.

El título de la obra de Arcos, ‘El Invitado’, evoca no solo el nombre siniestro que se le daba a cada víctima al llegar a Casablanca, este centro clandestino del terror, sino también a cada uno de los asistentes a este episodio macabro de la historia a través de las páginas de una novela tan intensa como estremecedora.

La narrativa de Carlos Arcos, fluida y diáfana, se atreve a penetrar en el pasado de un país que no es el suyo, de una historia que le resulta algo distante, pero que, a través de sus personajes y de sus historias bien hilvanadas, nos muestra con asombrosa precisión y con un desgarrador realismo, la violencia generada por el terrorismo y la respuesta sangrienta que recibió éste desde el poder, respuesta que, como ya sabemos, también suele tocar vidas inocentes.

Esta novela, vertiginosa e incisiva, no dejará indiferente a ningún lector. La virtud de un narrador solvente y con oficio, queda en evidencia cuando sostiene el interés, deleita con su prosa, provoca sobresaltos o quizás arranca suspiros, pero, sobre todo, cuando consigue proyectar en nuestra memoria, por largo tiempo, esas imágenes que la humanidad no debe olvidar jamás.