Óscar Vela Descalzo

Muchos autores, ningún político

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Durante el mes de agosto, tanto en Guayaquil como en Quito, se celebraron dos eventos literarios protagonizados exclusivamente por escritores, cronistas y libros, y en los que los grandes ausentes, para regocijo de miles de asistentes, fueron los políticos.

Este hecho no tendría nada de curioso si lo comentáramos en urbes culturales como Madrid, Barcelona, Bogotá, Lima, Guadalajara o Buenos Aires, solo por citar un puñado de ejemplos, pero en Ecuador, desde hace muchos años las denominadas ferias de libros se habían convertido en verbenas musicales, exposiciones artesanales, muestras folclóricas y loas ideológicas en las que, de vez en cuando, se escuchaba a algún escritor o se comentaba una nueva novela como paréntesis entre los mítines políticos y las presentaciones de funcionarios devenidos pocos días antes en poetas, cuentistas, novelistas o relatores de anécdotas familiares.

La Feria Internacional del Libro de Guayaquil, organizada por la Municipalidad porteña, se jugó este año por un evento puramente literario para promover a la ciudad como centro cultural del Ecuador, atraer el turismo e incentivar la lectura de modo especial en niños y jóvenes. Y los organizadores alcanzaron sus objetivos con creces, pues no solo que recibieron algo más de  22 000 personas durante los días del evento, sino que colmaron las expectativas del público con un cartel de figuras de las letras latinoamericanas, como Claudia Piñeiro, Leila Guerrero, Gabriela Alemán, Piedad Bonnet, María Fernanda Ampuero, Marcela Ribadeneira, Jorge Franco, Rodrigo Fresán, Javier Vásconez, Juan Pablo Castro, Íñigo Salvador, Diego Cornejo, Leonardo Valencia, Eduardo Varas, Alonso Cueto, Édgar Allan García, Mónica Varea, Juan Neira, entre otros invitados que llenaron cada uno de los salones de Expoplaza para hablar de libros, historias, ficciones, crónicas, personajes, tramas o estilos, sin acordarse siquiera de credos y doctrinas políticas.

De forma casi simultánea, el Centro Cultural Benjamín Carrión organizó en Quito el Encuentro y Taller Internacional de Crónica, para tratar temas como “contar la ciudad desde el periodismo narrativo”, “la gran historia de lo insignificante” o “el andamiaje de la crónica”, entre otras mesas y charlas que concitaron la atención de una enorme cantidad de público que disfrutó de autores y periodistas como Milagros Aguirre, Boris Muñoz, Josefina Licitra, Sabrina Duque, Alfonso Armada o Juan Fernando Andrade. También es importante señalar que en el 2014 el mismo Centro Cultural Benjamín Carrión había organizado el Festival LIT, con la presencia exclusiva de escritores y un novedoso y profundo temario de orden estrictamente literario.

Tal parece que hemos entrado en racha en esto de organizar verdaderas ferias de libros. Y si algún político cae en ellas (ojalá cayeran todos), que lo haga por un legítimo interés literario y no por esa natural inclinación que sufren la mayoría por el adulo y el aplauso.