Milton Luna

Izquierdas colonizadas

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Buena parte de los izquierdistas que se sumaron dogmáticamente al correato, se delataron antidemocráticos y mesiánicos. Se nutrieron en su militancia sesentera o setentera, de manuales reduccionistas del marxismo-leninismo, instrumentos de adoctrinamiento de una lejana y deformada Revolución Bolchevique, escritos algunos por Stalin.

El mensaje inicial de la Revolución Rusa fue trascendental. Aportó sentido y visibilidad a los movimientos sociales de inicios de siglo XX, en especial, a la clase obrera. Los de abajo vieron que era cierto la toma del Estado, y eso cambió la dinámica de la Historia contemporánea. Se modificó el imaginario popular, dando legitimidad a sus luchas.

Pero la revolución desde la sociedad, desde abajo, desde los Soviets, por obra de los líderes, pasó a constituirse en un cambio brutal desde arriba, desde un poderoso Estado, partido y líder únicos, que impulsaron la colectivización y la “modernización” a la fuerza, eliminando la democracia y la libertad, tachádas de “veleidades burguesas”. Se promovió la revolución mundial como camino para el triunfo del socialismo. Y a eso nos sumamos.

Los pequeños partidos comunistas del orbe, entre ellos el nuestro, iban a recibir instrucciones a la meca de la revolución, Moscú. Tales consignas bajaron a nuestros lares cacaoteros y bananeros, que vivían un capitalismo incipiente, un liberalismo en boga, con una clase obrera en pañales y con una sociedad con potentes rezagos de patriarcalismo, paternalismo y racismo coloniales.

Está por investigarse cuál fue el proceso de asimilación de nuestros líderes, a la nueva fe creada en el olimpo moscovita, luego pekinés o cubano. ¿Cómo se reprodujeron, mecánicamente, en los partidos, universidades, círculos de estudio, células, cafés, cantinas, facultades de sociología, economía y educación, los conceptos de “centralismo democrático”, modo de producción, determinismo económico, etapismo histórico de un cosificado materialismo histórico, en mentes colonizadas, que se sentían poseedoras de la verdad? Está por investigarse la resistencia y crítica a este modelo colonial desde los pocos pensadores libres, que sí existieron.

El marxismo fue asumido religiosamente por feligreses formados desde la niñez en las coordenadas judeo-cristianas. Entonces estos izquierdistas, sin darse cuenta, cambiaron la Iglesia por el partido, el obispo por el secretario general, la biblia por El Capital, y el dogmatismo religioso por el fundamentalismo político y prepotente. Izquierdas y masas siempre anhelantes de un redentor.

Y al fin lo encontraron y lo encumbraron en el 2007, junto a derechistas también de mente colonizada, y a oportunistas y asaltantes, más vivos que los anteriores, que hicieron de las suyas con los recursos públicos en el reino lleno de petróleo.