Miguel Rivadeneira

Candidatos, aterricen

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En medio de una mayoría de indecisos, pesimismo e incógnitas frente a las próximas elecciones presidenciales y legislativas, existen al menos dos grandes responsabilidades: una de los candidatos para que aterricen a la realidad y analicen seriamente la aguda crisis económica en la que deja el actual gobierno y la otra de los ciudadanos para que se informen bien a fin de ejercer un voto libre, responsable y a conciencia sobre la actual situación tras diez años de administración. El gobierno ha hecho lo que ha querido, sin procesar nada de lo que han planteado diversos sectores. Ha impuesto el pensamiento único sin importarle el empeoramiento de las cosas. Deja una realidad peor en materia de empleo, el desbaratamiento del seguro social, la corrupción que no ha sido aislada, entre otros problemas.

Todos los candidatos presidenciales, incluido el oficialista, deben debatir sus planes de cara al país, como exige la Constitución, y no solo decir lo que les interesa. Hablar claro y no generar falsas expectativas frente a una realidad de crisis y que les va a obligar inevitablemente a tomar medidas para corregir el rumbo de la economía, además de la restitución institucional, de las libertades, el diálogo, la tolerancia y el respeto a los DD.HH. El candidato oficial adelantó su posición que de llegar al poder apelaría a los multilaterales y a la banca internacional para adquirir deuda más barata y cubrir la deuda cara. Tendría que renegociar la deuda externa, buscar plazos más largos y tasas de interés menores, en un tácito reconocimiento de lo mal que se ha hecho.

Más allá de las diferencias políticas, ideológicas y programáticas, que son respetables, los candidatos de oposición están en la obligación de hablar sobre la gravedad de la crisis para que luego, si llegan al poder, no se muestren sorprendidos cómo reciben el país. Si ellos están de acuerdo en echar abajo el actual modelo, insostenible por el enorme gasto público, en una muestra de racionalidad política, aunque resulte utópico, qué bien se vería si se juntaran solo para enviar un mensaje a la comunidad internacional en el sentido de que, por ejemplo, no reconocerían más deuda que contraiga el régimen los últimos meses de su mandato. En lugar de destruirse entre si debieran apuntar a un fin mayor como es la salida del populismo, la demagogia y el mal manejo económico, que deja al país más endeudado que antes, a pesar de lo que tanto criticaron cuando llegaron al poder.

Los ciudadanos tienen su responsabilidad, más aún cuando existe un alto índice de indecisos y más del 80 %, según encuestas, que pide un cambio de la actual situación. Están obligados a abrir los ojos, informarse bien, reflexionar y luego libremente expresarse por los candidatos que quieran, pero deberán ejercer un voto responsable en un momento interno muy difícil porque no se puede hacer magia.