Miguel Rivadeneira

Los enredos en la política de drogas

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Más allá de las buenas intenciones e intentos positivos, han pasado ocho años y medio de administración y recién se pretende establecer una política nacional para enfrentar el problema de las drogas. Experimentos, errores y acciones aisladas, tablas de consumo aprobadas y rectificadas, mínimas y máximas para portar drogas y acciones que permiten confusiones.

Luego de facilitarse el camino del consumo, hoy se intenta endurecer con las últimas reformas aprobadas en la Asamblea en el denominado proyecto de “Ley orgánica de prevención integral del fenómeno socio económico de las drogas y de regulación y control del uso de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización”.
El Código Integral Penal aprobado por el oficialismo y vigente desde agosto del 2014 abrió el camino. Según el art. 220, último inciso, la tenencia o posesión de sustancias estupefacientes o psicotrópicas para uso o consumo personal en las cantidades establecidas por la normativa correspondiente (tablas establecidas por el Consep) no será punible. En la reforma aprobada se endurecen las penas: mínima escala de uno a tres años y mediana escala de tres a cinco años.

Buscar una política de Estado es loable, pero para ello tienen que aclararse debidamente las normas y reglas de juego porque no puede ponerse en un mismo nivel las escalas mínima y mediana entre lo autorizado y lo sancionado, con penas de prisión, con lo cual se pueden abarrotar aún más las cárceles del país. Según testimonio del Defensor Público, hoy existen más de 27 000 presos, que día a día crece.

Hay que ser muy duros con el narcotráfico y el microtráfico, pero el problema de consumo no se arregla con más represión. Las acciones punitivas no van a solucionar si no se acomete primero con decisión y perseverancia diaria en las tareas de prevención y fundamentalmente de educación. Antes que discursos repetitivos tiene que escucharse a los principales actores, adolescentes y jóvenes e incluso a los niños, para saber qué piensan de este tema y aquellos que se metieron en este mundo por qué lo hacen. Una cosa es aquel que entró a las drogas por diversas circunstancias y otra aquellos que hacen negocio permanente en parques o inmediaciones de centros educativos.

Sí debe llamar la atención que, según los mismos datos oficiales, en el primer semestre del 2015 se haya incautado droga en microtráfico por 7,9 toneladas, detectado 3 933 casos, 92 bandas detenidas y 4 274 arrestados, lo cual refleja el notable crecimiento de este problema.

Parte fundamental también es involucrar en primera línea a padres de familia, los docentes y autoridades educativas, muchos de los cuales tampoco tienen muy claro el problema. Informar, sensibilizar y concienciar sobre el consumo de drogas, de manera especial la heroína, que tiene componentes nocivos para la vida. Sin embargo, se autoriza en la escala mínima hasta 0,1 gramos.

mrivadeneira@elcomercio.org