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¡Se acaba otro año más! ¡Doce meses movidos y llenos de actividad! Todo esto, dentro y fuera del país, pero nada que nos llegue tanto como lo que sucede dentro de nuestros propios límites. Ya no sabemos qué mismo pasa y cuál será la noticia del día. Aunque, por lo general, si el sábado, uno no tiene nada para hacer y, quiere perder la paciencia y el genio, a pesar de que somos adultos y podemos controlarnos en situaciones normales, uno prende la televisión o la radio y lo logra sin problema ni esfuerzo alguno. Qué pasará el próximo, si ya tanto nos ha pasado en este… Trataremos de averiguarlo como brujos frente a una bola de cristal, haciéndola girar y girar hasta ver la mismísima verdad.

Han explotado misiones al espacio, la bolsa ha subido y bajado, las guerras se multiplican y millones de mujeres y niños se quedan sin hogar. Los hombres toman las armas y a los jóvenes de ambos sexos no les queda más que seguir adelante con valor defendiendo sus vidas, sus hogares, sus creencias. Un hombre santo se expone a la rabia de quienes no están dispuestos al cambio y habla de temas nunca antes tocados. Los grandes líderes luchan por el poder, ganan y pierden batallas que afectan al globo entero. Demostraciones que han sido respetadas hasta por las más cerradas ideologías mientras otros en nombre de las suyas destruyen como los tsunamis, sin dejar vida a su paso. La naturaleza se enfurece y nos trata de enseñar que ella ha sobrevivido y aplastado a especies más grandes que nosotros mientras, nosotros solo ensordecemos y ciegamente continuamos su destrucción. El color de la piel se ha vuelto un distintivo, olvidando que todos somos iguales.

Millones de eventos enloquecen mi cerebro y no ordeno las ideas ni por fechas ni por importancia sino solo por aquello que no deja de impresionar. Sigo pensando que tiene que mejorar, tienen que cambiar y, ¡nosotros tenemos que ser el motor principal!

En temas más cercanos… Huelgas en las que siempre son más los de gobierno. Estudiantes presos porque ya no hay libertad. Lo que parecen siete millones de sabatinas, en su más insultante tono, donde a todos se ataca por igual, sin importar si son verdad o no las acusaciones, o solo complejos que ventilar. Ya las cosas no van tan bien, no todos aceptan todo lo que dice, ni él ni sus, al parecer, siete millones de verdes, hasta en época de Navidad.

Lo que más me gusta es la igualdad y la justicia, como a todas y todos nos dan unos cuantos cientos miles de dólares para comprarnos una casita y felicitar lo ágil que es el Biess. Mi mayor preocupación, al momento, el que me quita el sueño, es el valor del barril de petróleo, baja y baja sin control, descontrolando hasta al más valiente y al más locuaz que, en cambio, sube y sube el nivel de su auto descontrol, valga la redundancia.

Pero ante todo, mi mayor deseo para el 2015 es que todos tengamos, tan generosos, al menos siete millones para devolver y otra cantidad igual para capacitar, pero no a ningún alemán, sino a aquellos que más lo necesitan, los que piensan poco con el cerebro y mucho más con las vísceras. ¡A girar la bolita y tratar de adivinar!