Marco Arauz

Correa, mal jefe de campaña

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 2
Triste 1
Indiferente 2
Sorprendido 0
Contento 48

Los sondeos disponibles ratifican lo que más o menos todos observamos en cuanto al ánimo general del país. Cedatos presentó el jueves último el suyo, y entre los hallazgos relevantes señala que una buena parte de los encuestados percibe que el futuro no estará mejor, que la economía va por la vía incorrecta y que es necesario hacer cambios en el manejo económico y en la política.

Otro hallazgo, que no debiera sorprender, es que el presidente Rafael Correa cuenta con un nivel de aprobación de su gestión alto (39%), si se consideran los años que lleva en el poder, y un menor nivel de aceptación de su actitud (30%), su talón de Aquiles desde el inicio de su gestión. Llama la atención que el 51% de encuestados no quiera situarse en ninguna tendencia política (le importa más la persona, el candidato, que la ideología), y que solo el 31% ya sepa por quién votará en las elecciones presidenciales del 2017.

Se confirma que el Presidente en funciones cuenta, hoy por hoy, con el apoyo de uno de cada tres posibles votantes; al comienzo esa proporción era de dos a uno. Un punto de partida bueno para cualquier posible candidato. ¿Pero es una opción ganadora para AP? No tanto. Correa puede convertirse fácilmente en blanco de la campaña de la oposición (economía, desempleo, etcétera), algo más difícil de hacer con alguien que no tenga que responder directamente por la gestión actual, como Lenin Moreno.

¿Puede ser un buen jefe de campaña? Si se tratara de arrastrar legisladores con él como candidato presidencial, probablemente sí, pero la situación puede ser diferente si él trata de endosar su capital político a otro candidato. Un representante de Creo, de Guillermo Lasso, recordó lo que pasó en la campaña para la reelección del ex alcalde Augusto Barrera.
En general, Correa es capaz de capitalizar votos para sí mismo y, a la vez, endosarlos. Pero también es un peso pesado de la política y, además, fácil de identificar con los problemas que ahora angustian a los ecuatorianos y que, a juzgar por las frías cifras de la economía, seguirán agobiando en los próximos meses. El mensaje de optimismo no alcanza.

Lasso, por ahora, es el candidato opositor que mejor puntuado está en los sondeos. Cada día se convence más de que hacer un solo frente con la derecha o la centroderecha no funciona y enfila directamente contra Correa. Para completar la fórmula electoral, busca un candidato serrano con perfil joven y emprendedor. ¿Una vicealcaldesa o un Alcalde en funciones, por ejemplo? Cynthia Viteri ya empieza a aparecer en el radar electoral.

AP lo tiene todo (tres candidatos presidenciales y los árbitros a favor) y no tiene nada asegurado, más allá de las cortinas de humo del pacto ético y de la recolección de firmas para una nueva reelección de Correa. AP no puede encarnar el cambio, ahí está el detalle.

marauz@elcomercio.org