Marcelo Ortiz

La pobreza fiscal trae deudas

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Transcurridos siete meses del año 2017 ha aparecido la cifra que el Presupuesto General del Estado requiere para atender las necesidades económicas.

La cifra alarmante por lo descomunal en relación a nuestro Producto Interno Bruto, PIB, es la de una deuda cercana a 58.000 millones de dólares que representan el 60% de la economía nacional, lo cual constituye un indicador cierto de que llegaremos al año 2020 en una crisis que se ha estado ocultando, porque trae basamento en el prolongado período cubierto por una década en que el economista Correa ejerció el poder absoluto, lo cual revierte en calificarle como responsable de ese monto gigantesco crecido al ritmo de la estabilidad presidencial por diez prolongados años, período nunca registrado en la historia política-constitucional del Ecuador como poder absoluto.

Por estos elementos globales, hay que separar seis sectores en que se divide ese monto que sobrepasa el límite constitucional determinado en el 40%: 1) a los jubilados se deben 1.000 millones de dólares en el rubro de incentivos a los servidores públicos que incluye a profesionales médicos y a los profesores; 2) al IESS ya se determinó un monto casi real de 2.878 millones detectados por la Contraloría a los que deberían sumarse 762 millones de deuda adicional; 3) situaríamos al sector petrolero al que se deben 8.000 millones en operaciones de corto plazo; 4) la cifra que ocultó el gobierno anterior de 4.367; 5) 3.000 millones destinados a los Gobiernos Autónomos Descentralizados –GAD- ; y 6) es el déficit fiscal declarado en 8.000 millones. El total es de 27.245 millones, suma o monto que es revelador del irresponsable gasto en que incurrió el gobierno correísta, que a la vez ha sido el que más recibió dinero comparado con todos los períodos anteriores de gobiernos republicanos.

Por otro lado, lo cual sirve para analizar la desprotección que tiene la población productiva ecuatoriana, encontramos en los índices de empleo que incluyen a los asalariados y a los independientes amparados en la afiliación al IESS, esto es a la seguridad social. En diciembre del 2007 estuvo en el 19.8%, en otros seguros el 9.7% y sin seguro el 70.5%. Para junio del 2016 la afiliación al IESS subió al 32%, en otros seguros el 12.2% y en ningún seguro el 55.8. En el último dato de junio del 2017 bajó la afiliación al IESS al 29.8, a otros seguros el 13.6 y a ninguno el 56.6%

El haber superado la media del 50% de asegurados ecuatorianos a los seis meses del año actual, en solamente en un punto más comparado al 2016, constituye un elemento negativo; porque demuestra el estancamiento producido en las actividades productivas privadas, que no lograron incorporar más mano de obra que disminuya el desempleo y fortalezca la economía.