Juan E. Guarderas

Somos unos ‘superpeleles’

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‘Wimp’ en inglés es algo así como endeble, débil, flojo; una especie de insulto suave. Según el diccionario Oxford, se traduce al español como pelele.

Pues bien, desde hace algunos años hay la moda de identificar distintos paíss emergentes con un acrónimo. Los BRICS (“ladrillos” en inglés: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), los que parecían duros países emergentes; los PIGS (“cerdos”: Portugal, Irlanda, Grecia y España), los que casi destruyen el euro; los MINT (“menta”: México, Indonesia, Nigeria y Turquía), luego del surgimiento de los ‘ladrillos’ y todo lo que estos prometían, los ‘mentas’ eran una especie de segunda ola de países con potencial.

Without International Monetary Policy - Sin Política Monetaria Internacional – WIMP es el acrónimo de moda. Como hace poco lo señalaba el Financial Times, sirve para designar aquellos países que no tienen la posibilidad de conducir su política económica sin fijarse en lo que ocurra en el exterior, aquellos que están severamente condicionados por los mercados internacionales. Específicamente apunta a aspectos monetarios, “describe la realidad de la mayoría de países de no ser capaces de usar sus monedas libremente en las transacciones financieras internacionales.”

Peleles son aquellos países que no controlan – y no pueden imprimir – una moneda fuerte y les toca batallar para acceder a las monedas clave – dólar, euro, yen … – para asegurar su liquidez internacional (aquella que permite realizar las transacciones internacionales).

Nosotros –al no tener nuestra propia mo­neda– ni siquiera tenemos asegurada la li­quidez nacional. Si ellos son peleles, ¿nosotros qué somos?

Pero en términos más amplios, la etiqueta WIMP apunta a la posición de ser una economía que tiene que estar a la espera de choques externos. Se trata de países que por su tamaño, la política económica debe estar atenta a prevenir y evitar las consecuencias de un choque externo negativo… por ejemplo la caída del precio del petróleo. Hay países poderosos – ‘bullies’ – que son capaces de influenciar determinantemente las condiciones de los mercados y la economía internacional; los WIMP no.

Que nos digan pelele no es agradable; pero ello no debería movernos a ignorar nuestra posición en el planeta. Un WIMP tiene menos posibilidades que una potencia de ejercer su política monetaria, cierto; especialmente los que no tienen ni siquiera su propia moneda, más cierto. Pero precisamente la política debe tomar esto en cuenta.

¿Saben que es doblemente pelele, triplemente pelele? Un WIMP que no sabe que debe actuar en función de sus posibilidades. Un país que se olvida de dejar reservas para las épocas de vacas flacas; un dependiente del petróleo que no creyó/pensó que ese precio podía bajar; un país pelele que se pensó jaguar antes de hora.

jguarderas@elcomercio.org