Jorge León

Milagro de Correa: los indígenas

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Los políticos indígenas (Tibán, Chumpi, Quishpe, ..) están de moda. Promueven alianzas “novedosas”. Chumpi indica que será candidato presidencial en el 2021 y Tibán que debe ser candidata presidencial no vicepresidencial. L. Macas ya fue candidato presidencial y A. Tituaña que quiso serlo fue aliado de Lasso.

Queda claro la creciente integración de los indígenas al sistema de la política y la apertura ecuatoriana a la causa étnica. Atrás quedaría el golpe de Estado con Gutiérrez o su negativa participación en ese gobierno, tendrían una opción más institucional.

Promueven alianzas más allá de la tendencia con que se identificaron. Este milagro se lo deben a la polarización política creada por Correa (por o contra mí). Ahora, se unen los contrincantes del más fuerte.

Sin embargo, este contexto facilita tendencias que vienen desde mucho antes. Los primeros diputados indígenas no fueron de organizaciones sociales. La Democracia Cristiana o la Izquierda Democrática, con sentido inclusivo, tenían candidatos y militantes indígenas. Fue más bien sorprendente que la Conaie y Pachakutik, lograran aglutinar sectores indígenas con visiones disimiles de vida o de promoverse en la sociedad. La promoción individual otavaleña es diferente de la defensa colectiva que hacen las provincias centrales, encarnada por la Conaie.

La vida política, empero, tiene su dinámica. Ahora, muchos indígenas optan por la carrera política. De su afirmación en la parroquia quieren llegar ya a los principales puestos políticos. Las dimensiones ideológicas y programáticas les parecen muy limitativas.
Aflora el “pragmatismo” de siempre de los amazónicos, distante de las posiciones más orgánicas (plan, ideología) y colectivas serranas. Como un guerrero shuar, querían enfrentar al contrincante con su sólo esfuerzo e ir delante de todo. Lógica individual reñida con la de los orgánicos. No veían problema en negociar y aliarse con cualquier gobierno, sin ver la tendencia, no así los indígenas serranos.

Ahora, muchos se promocionan por sí mismos, en otros partidos que Pachakutik, o en alianzas “ganadoras”, tal Tituaña con Lasso. Pero es la política de Correa de destruir organizaciones que más refuerza el fraccionamiento, con la división causada en la Conaie o Pachakutik, con la cooptación de dirigentes a la burocracia y la defensa de la promoción individual en detrimento de lo colectivo.

Alianzas para protegerse resulta comprensible. Pero los “orgánicos” indígenas son los perdedores, pasan a segundo lugar. Además, no disponer de un programa propio y plegarse al de otros puede llevar a un partido a ser absorbido por los otros. Hay quienes piensan que los indígenas o los pobres deben ser de izquierda. La realidad, más compleja, sin seguir un “deber ser”, nos empuja a acostumbrarnos a la pluralidad política indígena.