Jorge León

Transparencia del CNE y atlas electoral

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Reglas del juego electorales confiables son indispensables para tener confianza en el sistema de democracia representativa. El CNE debería actuar con ellas, en los hechos no solo en discursos, y ser autónomo de los poderes políticos para que no se enraíce la desconfianza en la vida política que lleva a la apatía y al conservadurismo.

Para tener transparencia, los datos electorales también deben ser de fácil acceso, no solo formalmente disponibles. Desde luego, deben ser confiables, lo que sería el resultado de un proceso electoral transparente. Si hay dudas, los resultados siembran la idea de una burla del voto con el complot y fraude del poder; no el valor y confianza en nosotros mismos; cada cual puede mentirse al considerar que los resultados no son el “real” apoyo que logra.

Por eso es también indispensable, más allá de la nitidez del proceso electoral, establecer mayores procedimientos de transparencia electorales (las auditorías informáticas, por ejemplo). Al menos al nivel de la construcción de las bases de datos electorales, de su accesibilidad y de su publicación. Obtener datos electorales, no solo las publicaciones oficiales, ha sido un verdadero galimatías.

La corrupción, la ineficacia y ante todo la sombra del fraude hicieron que ciertos CNE cambiaran los programas y diseños de las bases de datos. Los nuevos llegados a estadísticas o informática, a veces no tuvieron los programas para tratar los datos. Los anteriores se llevaron para crear dependencia con la empresa que lo vendió.

Se usan programas ad-hoc, en lugar de crear aquellos basados en otros generalmente usados en el mundo (SPSS, Excel,..), como hacen los organismos internacionales, que permiten el fácil acceso y que, con los cambios de los tiempos, puedan ser fácilmente puestos al día.

El CNE, al tener programadores y especialistas en estadísticas y con poco trabajo (salvo en períodos electorales), ya debería haber creado esos programas, con variables estándar, y desde hace tiempo sistematizar los datos electorales a todos los niveles posibles. No solo mantener los datos originales, algo indispensable, sino volverlos accesibles con estos programas de fácil acceso.

Por esto es muy positiva la publicación del Atlas Electoral Ecuatoriano, 2009 - 2014. Conviene pronto llegar a un atlas de toda la vida electoral. Con grandes diseños, este Atlas presenta una panorámica de estas elecciones, aunque en una publicación innecesariamente lujosa.

El departamento de estadísticas nos ofrece datos que permiten una mayor comprensión del voto a escala local, o si se quiere, parroquial, cantonal, provincial y es posible figurar la diferencia regional. Es un gran mérito la presentación de datos sobre indicadores de fragmentación del voto y partidos, o de su concentración, competitividad, volatilidad y participación electorales.