Gonzalo Ruiz

Cien días, veloz aprendizaje

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La buena noticia que llegó con el cambio de gobierno fue el talante que mostró, sin fisuras, en el tono discursivo el Presidente Moreno.

Es verdad que un mensaje en tono coloquial no es a lo que hemos estado acostumbrados, ni en la retórica clásica de los tiempos de los partidos tradicionales y los discursos leídos y menos, mucho menos en los diez años de confrontación y odio.

También es cierto que el nuevo tono es positivo pero no debe quedarse solo en el tono. El reto es trascender a la acción.

Hacer del diálogo y la mano tendida algo más que un buen propósito supone una inmensa tarea de pedagogía. Un cambio de actitud que emana desde el poder con la actuación cauta y discreta que puede inocularse con un nuevo liderazgo a todo el espectro político que rodea al Presidente.
Lenin Moreno deberá empeñarse en que el Gabinete sintonice en esa nueva lógica.

Muy importante será que la mayoría de Alianza País en la Asamblea Nacional asimile con nitidez el mensaje del Presidente y las líneas maestras de su disposición abierta del 24 de mayo, para que hagan un esfuerzo importante por imprimir ese mismo espíritu en su tarea parlamentaria.
Debiera acabarse el tiempo de los borregos ‘alzamanos’ y de la exclusión arrogante.

Más allá de las lealtades ideológicas, muchas veces construidas en la fragua del yunque que todo lo moldeaba a golpe cantado en el fuego del martillo vertical, el esfuerzo es enorme por poner en vigor una actitud de apertura y práctica democrática, que se entienden y construyen solamente en la comprensión de los distintos.

Cuando la urgencia por enderezar el barco de la economía que hace agua en medio de las apreturas de la contracción; cuando el punto central del nuevo mandato ha de ser la generación urgente de plazas de empleo, las señas positivas para atraer inversión y generar confianza son primordiales.

La re marcación de Lenin Moreno de defender la dolarización y desechar veleidades de crear monedas paralelas es un primer mensaje tranquilizador al que han de seguir acciones de concertación y apertura donde los intereses legítimos en juego no se sobrepongan al interés nacional.

Solo una sociedad en crecimiento, con nuevas empresas e inversiones propias y foráneas, puede generar estabilidad inmediata y buen futuro. De allí parte la posibilidad de sostener el esquema social, cuya importancia es prioritaria. Una sociedad y un Estado sin recursos solo reparten miseria.

El tema del diálogo no debe quedarse en el libro del discurso del primer día sino convertirse en una actitud, una pedagogía democrática. No es fácil pero es una tarea imprescindible. Por eso es que la libertad de expresión, cuyo beneficiarios son todos los actores sociales y no solamente medios y periodistas, es clave. Los medios públicos deben estar al servicio de toda la sociedad. No de una propaganda excluyente y engañosa. Ecuador empieza a caminar los primeros cien días con vientos de esperanza.