Fernando Larenas

No es Guantánamo

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Enmedio de los aplausos, abrazos y banderas que volvían a ondear a pocos metros del malecón de La Habana, de pronto el canciller cubano Bruno Rodríguez recordó al secretario de Estado, John Kerry, que aún hay un tema pendiente: la bahía de Guantánamo, donde funciona una base naval estadunidense desde 1903.

Localizada al extremo sureste de Cuba, el recuerdo de esa base no opacó la fiesta de reconciliación y de volver a verse la cara después de tanto tiempo de Guerra Fría.

A la base llegaron decenas de presos, especialmente los calificados como terroristas internacionales, que el Gobierno estadounidense consideraba de enorme peligro para la humanidad.

Aterrizando en nuestra realidad y a propósito de Guantánamo, esto fue lo que escribió la periodista franco-brasileña Manuela Picq: “No es Guantánamo, pero no es un hotel”. Se refería a la prisión para extranjeros irregulares conocida como la casa o albergue Carrión, donde permanece como huésped poco después de que fuera apresada por participar en las manifestaciones del 13 de agosto. Para muchos fue una sorpresa la presencia de este personaje, pero no para el ámbito académico, donde se la conoce desde hace ocho años.

En la carta que escribe desde su prisión para extranjeros, llama la atención la redacción periodística, directa, tipo crónica de todo lo que observa a su alrededor. El lenguaje que utilizaes el mismo que debería emplear un periodista que conoce y domina el español: el mínimo posible de adjetivos. Descripción de lo que vio: “Tres cubanos, uno siete meses preso, los otros casi cuatro. Un haitiano con problemas mentales (sufre mucho maltrato de policías, según sus compañeros) ocho meses preso. Hay un ruso que tiene siete meses (preso), un rumano y una filipina (tres meses).

Luego, sin aseverar, simplemente anota la situación de otro cubano que presuntamente se ahorcó o lo que sucedió a un español. Luego describe lo que ocurre en la casa o albergue Carrión, una experiencia que la lleva a concluir que precisamente no es un superhotel para indocumentados o para personas con situación de permanencia irregular en el país. Sin embargo, tampoco exagera, no está de acuerdo que a ese lugar se lo compare con Guantánamo, pero invita cordialmente a que se investigue lo que allí ocurre.

En la Asamblea existen comisiones de investigación, de relaciones internacionales, de derechos humanos o afines a lo que describe la periodista franco-brasileña. Los asambleístas deberían por lo menos tomarse la molestia de averiguar qué está ocurriendo en esa casa.

Fue precisamente la Asamblea Constituyente la que proclamó la ciudadanía universal, cuyo más revolucionario argumento señalaba: “No se identificará ni se considerará a ningún ser humano como ilegal por su condición migratoria”. Entonces, a trabajar señores.

@flarenasec