Farith Simon

¿Señales de cambio?

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La retórica del Presidente Lenin Moreno en la toma de posesión no me agradó, aunque me entusiasmaron las referencias al poeta norteamericano Walt Withman, denostado por algunos debido a su orientación sexual. Aplaudo tres acciones que parecen señales de cambio frente al gobierno saliente: la desaparición de los enlaces semanales, la eliminación de la Secretaria del Buen Vivir y el fin del Plan Familia.

No está clara la ruta, ni cuánto del legado anterior se mantendrá pero se confirmó lo obvio, la abismal diferencia de estilos, de carácter, de formas. Alguien podrá creer que estos son temas menores, pero una de las claves para entender la década pasada, más allá de la ideología y de los planes de gobierno, se encontraban en la personalidad del anterior mandatario, cuya centralidad y presencia permanente marcaron un protagonismo excluyente que relegó a roles secundarios a todo y a todos en su entorno. Esto cerraba el espacio del debate, de la consejería o de las ideas diferentes.

Los enlaces semanales, las sabatinas, eran consideradas piezas clave de la comunicación. Al inicio eran una mezcla de show y propaganda, enmascarada como una rendición de cuentas que en realidad transmitía la particular comprensión del mundo de Correa, haciendo ver todo lo que decía como verdades, sin una contraparte que discutiera sus afirmaciones, sin medios para hacerle responsable de insultos, ofensas y acusaciones; en este espacio se marcaba la agenda no solo del Ejecutivo sino del Estado en su conjunto. Basta mirar la reacción del sistema de justicia, se perdonaba, juzgaba o sancionaba al son del discurso presidencial.

La Secretaría del Buen Vivir era una de las expresiones del dispendio de recursos. Mantenerla, pese a su evidente inutilidad, decía mucho de esta actitud frente a las críticas: simplemente no reconocerlas y demostrar quién tenía el poder.

El Pla Familia era el medio para sortear la declaración constitucional del Ecuador como estado laico, imponiendo una perspectiva personal de la sexualidad, de la prevención del embarazo, de la asistencia de salud. Es claro que se burlaron de la neutralidad que impone ese estado laico, usando recursos públicos para promover una perspectiva que puede o no ser respetable, pero que –incluso- contradecía normas constitucionales y evidencias científicas. No es de extrañar que nuestro país tenga uno de los índices más altos de embarazo adolescente de la región, que en una década se haya incrementado el parto de niñas de 10 a 14 años en un 78 % y en las adolescentes de 15 a 19 en un 11 %.

Es pronto para decir si van a mantenerse estas señales de distanciamiento con ciertas forma de gobernar que le han hecho mucho daño al país, sin embargo, debemos saludar las primeras señales y reconocerlas como cambios positivos.

Una señal realmente positiva sería pedir el archivo del proyecto del ley con el que se pretende regular las redes sociales.