Enrique Echeverría

La verdad: ¿no hay dinero?

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El Metro de Quito entra en una nueva preocupación. El exalcalde general Paco Moncayo, (14 de diciembre de 2014) opina: “Hay que poner las cosas en su punto y decir con transparencia qué va a pasar. Pero esto también debe hacer el Gobierno. El que menos costo político puede asumir es el Alcalde porque simplemente en su campaña electoral ofreció continuar con el proyecto del Metro. No traicionaría si ante la comunidad pusiera todas las cartas”.

Uno fue el precio de construcción cuando se inició este magnífico proyecto; mas, al presentar ofertas para construirlo, al abrir los sobres hallaron la novedad de que el precio era más alto: hasta USD 1 500 millones. ¿De dónde obtener financiamiento? El Presidente dice que ofreció USD 750 millones, que es el 50% del precio inicialmente concebido. En realidad, difícilmente podría entregar más, en especial teniendo en cuenta que los ingresos para el Estado bajarán, debido a la caída del precio del petróleo. A su vez, el Alcalde estima –y es la verdad- que el Municipio está en imposibilidad de cubrir la diferencia.

Prosigue el ex alcalde general Moncayo: “Estamos en una situación en que al quiteño hay que decirle la verdad y los quiteños exigírsela”.

Porque de lo poco que se habla, es del verdadero precio del pasaje.

Suponiendo que con 100 piruetas y endeudándose hasta la coronilla, se consiguiera lo necesario para construirlo. Pero, luego, hay que pagar; financiar los costos de operación, etc., etc.; y, además, guardar un poco de dinero para cubrir las cuotas de los préstamos. Se menciona que el coste del pasaje alcanzaría a un dólar cincuenta centavos.

Debido a la propaganda fácil y abundante que ha caracterizado a la política en esta época, el anterior alcalde, Augusto Barrera, mencionó un precio del pasaje de 40 centavos. Acostumbrados a que las entidades públicas cubran déficit con subsidios, enseguida empezaron a pensar en el subsidio para cubrir la diferencia entre los 40 centavos y el coste real. ¿Quién pagaría ese subsidio? La propaganda del anterior Concejo Municipal era sugestiva y atrayente: en la TV se exhibía un hermoso Metro en pleno funcionamiento, sin que se haya iniciado ni la construcción, excepto unas pequeñas obras en La Magdalena y El Labrador.

El Metro es un anhelo magnífico, pero económicamente difícil. Siendo como es, o fue, una obra estrella de Alianza País, este movimiento de Gobierno podría -hablando con realidad- indicar que esta obra no concuerda con la economía del Ecuador actual; y buscar alternativas para mejorar la movilidad en la capital.

Hablar con realidad haría bien a todos; pues la intromisión de la política solo llevaría a confrontaciones. Con peleas, acusaciones y actos ajenos a las buenas costumbres, no se construye obra alguna, menos una de gran importancia y coste, como el Metro.