Enrique Ayala Mora

Campesinos exportadores

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Se dice que el país debe concentrarse en producir lo que necesita su población, que no debe dedicar grandes cantidades de tierra a productos que se exportan, ya que nuestra prioridad es la soberanía alimentaria.

Esa es parte de la verdad. Desde luego que la obligación fundamental del gobierno y de la sociedad toda es fomentar la producción de alimentos suficientes y de calidad para nuestro propio pueblo. Para ello es necesario garantizar a los campesinos, que son los principales productores de lo que comemos, acceso a la tierra, crédito, asistencia técnica y sobre todo buenas y estables condiciones de comercialización. Pero las tierras y la capacidad de trabajo del Ecuador dan para mucho más. Pueden producir para el exterior.

Cacao, café, banano, arroz, han sido productos tradicionales de exportación. Y últimamente lo son también palma, palmito, brócoli, frutas, entre otros. Casi siempre esos productos han sido producidos por grandes y medianas empresas, pero últimamente han entrado en ese complejo mercado los campesinos de diversos lugares del país. De ello hay muy buenos ejemplos.

Uno de ellos es el de los productores de uvillas de la comunidad de Pijal en Otavalo, Imbabura. Una fruta que hace años era cada vez más escasa y no parecía tener gran porvenir ni aún entre nosotros, es ahora un producto muy apreciado en el exterior y buena cantidad de personas la producen. Con tanto éxito, que el problema es que no pueden exportar lo suficiente frente a una gran demanda.

Manuel Imbaquingo, quien en su juventud fue fundador y dirigente del Ecuarrunari y de la organización local, que tuvo un gran papel en las luchas sociales, es un gran emprendedor y está liderando en los últimos años el fomento de la producción y exportación de uvillas con centro de operaciones en Pijal y alcance de cobertura en varias provincias de la sierra. Manuel cuenta que ahora logran llenar dos contendores con uvillas, pero necesitan al menos cinco. Y eso demanda apoyo oficial. “Estamos desarrollando el trabajo con nuestros propios recursos”, dice. “No estamos esperando ayudas que nunca vienen, sin embargo, con la crisis económica y con la finalidad de incrementar en mayor volumen la producción de uvillas nos hace falta apoyo del Estado.” Con ese fin, junto con Manuel Castillo, presidente de la comunidad, han formulado una propuesta específica y también un plan de alcance nacional para pequeños productores de la sierra.

La idea es combinar la producción para el autoconsumo y el mercado interno con la producción para las exportaciones. La propuesta es concreta y la presentan personas que saben lo que quieren y están ya exportando. Merecen todo el apoyo público. Son un ejemplo nacional de que los campesinos emprendedores y exportadores son una necesidad del Ecuador.