Diego Araujo Sánchez

El latinoamericano más universal

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Quito fue escenario de la Feria Internacional del Libro la última semana. Resulta, pues, oportuno traer a esta columna uno de entre los libros que brillaron en ella y que llegó pocas semanas antes a las librerías del país.

Bajo el título de “Borges esencial”, la Real Academia Española de la Lengua y la Asociación de Academias de la Lengua Española publicaron el décimo volumen de su colección “ediciones conmemorativas”. El libro fue presentado en Quito por la Academia Ecuatoriana de la Lengua.
Trae esta obra imprescindible los dos libros completos más importantes de sus cuentos, “Ficciones” y “El Aleph”, y una selección de sus principales ensayos y de su poesía. Acompañan a su lectura, novedosos estudios generales y monográficos sobre la poesía y la prosa del escritor argentino, a cargo de prestigiosos críticos y especialistas.

Adolfo Bioy Casares, con quien Borges compartió de la forma más cercana amistad, creación literaria e inquietudes intelectuales, caracterizó la obra de Borges como una literatura de la literatura y del pensamiento. Sus relatos parten con frecuencia de otras obras literarias o filosóficas y escritores reales o imaginados. Una ingeniosa intertextualidad cruza sus creaciones y acerca a los lectores temas reiterados y preocupaciones habituales de los cuentos del escritor, de sus ensayos y poemas.

Los juegos con el tiempo y el infinito, el tiempo circular, las bibliotecas, los laberintos, el doble, los espejos y el carácter ilusorio de la realidad, el sueño y la vigilia, los límites ambiguos entre la identidad del traidor y el héroe, del mártir y el asesino, de la víctima y el victimario se hallan entre los motivos reiterados de su literatura.

Los lectores encontrarán también en las páginas antológicas al escritor fascinado por el arrabal, los malevos, los duelos a cuchillo, y al gran admirador de la poesía gauchesca. Una herejía o los debates de los teólogos o alguna reflexión metafísica le sirven para la conjetura y el asombro en su literatura. Las doctrinas filosóficas o el pensamiento teológico no son objeto de adhesión o militancia, sino del juego, de la fantasía y la exploración intelectual sobre sus posibilidades estéticas.

“De todos los autores latinoamericanos de este siglo, afirma Harold Bloom en su “Canon Occidental”, Borges es el más universal.
Exceptuando a los escritores modernos más poderosos –Freud, Proust, Joyce,- Borges tiene más poder de contaminación que ningún otro…”

En el contexto de estudio de Bloom, el poder de contaminación representa la capacidad de subvertir, poner en duda, alterar las nociones aceptadas como las de la inmortalidad, el tiempo, el conocimiento, la realidad, el sentido de la existencia y la del paso de los hombres por un caótico, vasto e impenetrable universo.